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Cómo ayudar a los trabajadores que se sienten quemados en la empresa
Management

Cómo ayudar a los trabajadores que se sienten quemados en la empresa

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Esta semana hemos visto como la OMS reconocía el síndrome del trabajador quemado como una enfermedad. Cuando en nuestra empresa nos encontramos con empleados que sufren este problema, es necesario buscar una solución. Pero muchas no saben cómo ayudar a los trabajadores que se sienten quemados en la empresa.

Empezando por un problema de base, llegados a este punto muchas empresas esperan que sea el propio trabajador el que abandone para quitarse un problema de encima, renovar plantilla o aligerar los costes económicos de empleados que puedan tener una nómina alta. Si estamos en esta situación, en la que tanto empresa como empleado no se sienten cómodos es imprescindible ofrecer una salida.

¿Por qué se ha perdido la ilusión?

Está claro que se llega a esta situación de forma progresiva. Poco a poco se va perdiendo la motivación en el trabajo. Y es clave encontrar en qué punto se produce para poder empezar a solucionar y recuperar a este empleado. Porque uno de los síntomas es una bajada de productividad, que no interesa a ninguno de los dos.

No eres tú, soy yo

Muchas veces basta una conversación entre el empleado y su responsable directo para averiguarlo. Pero es importante hacerlo en el momento adecuado. Cuando existe un enfado, un problema que nos ha hecho saltar no es la situación adecuada. Mejor esperar que todos se relajen para poder hablar de forma sosegada y entendernos.

Y hay que empatizar, ponerse en la situación de los demás, no solo la empresa en el del trabajador, sino también al contrario. Esto ayuda a que cada uno asuma sus responsabilidades, pero también su parte de culpa en esta situación.

Bajar el volumen de trabajo asignado

Para empezar a solucionarlo una forma de salir de este estado de estrés crónico un primer paso es bajar el volumen de trabajo asignado. Si tenemos tiempo para hacer bien nuestras tareas, para no dejar cabos sueltos y entregar un trabajo de calidad es el inicio para recuperar productividad por un lado e ilusión por otro.

El problema muchas veces consiste en unos objetivos inasumibles. Para mejorar el salario es imprescindible asignar objetivos más realistas. De esta forma el trabajador entiende que si se esfuerza llega, pero no tiene que dejarse la vida para cumplir con dichos objetivos y en muchos casos no llegar.

Otra política que ayuda a salir de este estado es fortalecer el trabajo de grupo. Corresponsabilizar a todo un grupo de determinadas tareas hace que sea más fácil encontrar soluciones, repartir mejor el trabajo y que allí donde algunos no llegan sus compañeros puedan echarles una mano.

También ayuda a solucionar el problema mejorar el ambiente laboral. Puede que estemos quemados con la empresa, pero si a demás se suma el hecho de tener un ambiente poco propicio, sinceramente cuesta un mundo ir a trabajar y no digamos ya rendir de forma adecuada.

Reconocimiento de los méritos

En algunas ocasiones el problema viene por una falta de reconocimiento. El trabajador se ve como un peón, una pieza que puede ser fácilmente sustituible, cuando muchas veces no es así. ¿Estaba haciendo un buen trabajo? ¿Está comprometido con la organización?

No se trata de que el jefe se atribuya nuestros méritos, sino de que en alguna ocasión se reconozca que el trabajo realizado contribuye al éxito de la empresa y la consecución de los objetivos fijados. A todo el mundo le gusta sentirse importante en algún momento, por mucho que haya trabajadores que no quieran epatar ni hacerse notar.

Escuchar lo que el empleado tiene que decir

Por último es importante tomar nota de lo que el empleado tiene que decir. Muchas veces no se trata de qué les ha provocado este estrés crónico, sino de escuchar sus propuestas, de qué áreas se pueden mejorar en la empresa. A veces una mejora organizativa evita estos problemas y la solución es sencilla de implementar.

En todo caso una situación de este tipo no beneficia a nadie. Intentar encontrar una solución es lo más adecuado. Incluso unas vacaciones pueden hacer que tanto empresa como trabajador tomen perspectiva y valoren cada uno lo que el otro ofrece.

Imagen | rawpixel

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