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Fumar no es un derecho. La hostelería sobrevivirá

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Ayer mismo se aprobaba la ley que, a partir del día 2 de enero no permitirá fumar en espacios cerrados públicos, ni en el entorno de espacios de juego infantil y hospitales. La presión de los hosteleros no ha sido suficiente para evitar la entrada en vigor de esa ley. Pero, ¿porque se quejan los hosteleros y no los estanqueros?

El sector que se va a ver más seriamente perjudicado por esa prohibición de fumar sin duda debería ser el de la venta de tabaco, la hostelería sin embargo es quien ha puesto el grito en el cielo, alegando que muchos pequeños negocios se verán abocados al cierre, desde el punto de vista del gobierno, eso no tiene porqué ser así; y, en esta ocasión yo estoy de acuerdo.

La ley actual, todavía en vigor hasta el fin del día 1, creaba situaciones de desigualdad, por un lado permitía fumar en locales de hostelería de menos de 100 metros cuadrados, y si el local superaba esa dimensión obligaba a sectorizar una parte del local no mayor a un 30%, y nunca superior a 300m2; acondicionándola para fumadores, con extracción independiente y aislada del resto del local; o como alternativa, a que todo el espacio fuese libre de humo, es decir, que no se pudies fumar en todo el local.

Esta ley, que pretendía contentar a todos, lo que creó fue desigualdades, ya que si tu local tiene 101 metros cuadrados y el del vecino 100, la ley te obligaba dejar fuera a tus clientes fumadores, o a concentrarlos en 30 metros cuadrados, con lo que lo más probable es que perdieras a esos clientes hicieses o no la reforma, en favor de tu vecino.

Con la nueva ley se restituye el trato igualitario, ni tú ni tu vecino vais a permitir que los clientes fumen, ya no vais a tener problema en ese sentido. Los clientes fumadores habrán de hacerlo fuera, o dejar el vicio.

Según una reciente encuesta hecha en el blog salmón el 80% de los opinantes son no fumadores, esto viene a decir que hasta ahora el 80% (quizá menos, aunque no veo porqué) estaba tolerando la actitud intolerante del que se resitía a dejar de molestar; que se entiendan bien estas palabras, esa actitud intolerante no la tenían el 20% de fumadores, tal vez sólo un 25% de ese 20, o quizá menos, con lo cual esa tiranía es aún más sangrante, pues son sólo unos pocos fumadores los que se creen con derecho a molestar, y encima no quieren renunciar a ese "derecho".

De la misma manera que la gente no ha dejado de ir al cine ni al teatro desde que no se puede fumar en ellos (también son locales de ocio), ni ha dejado de ir al centro comercial a hacer la compra, e incluso a pasear, los clientes no dejarán de ir a tomar el café al bar porque no se pueda fumar, incluso al contrario, muchos potenciales clientes, no fumadores, que como es mi caso, no entraban en locales en los que se viese humo, ahora entrarán, y se tomarán su café o su copa sin salir apestando a tabaco, y con los pulmones llenos del humo de lo que ha fumado otro.

Dentro de un año veremos si es cierto eso de que los locales de ocio se han visto abocados al cierre por ese motivo, o si ha habido un repunte en la facturación, debido a que ahora la gente está más cómoda en esos locales; por no hablar de la salud de los trabajadores no fumadores.

Fumar no es un derecho, como no es un derecho estornudar sobre el menú del que come a tu lado en una barra, como no es un derecho ir por la calle sin haberse lavado en dos meses, nada de eso está prohibido, pero hay algunas cosas que no hace falta prohibirlas, porque el respeto, la convivencia y el sentido común nos hacen ver que pueden resultar molestas, pero otras hay que prohibirlas para que algunos se den cuenta de que eso resulta molesto.

Algunos dicen: ..."pues que prohiban fumar y se dejen de historias"..."con los impuestos que pago por el tabaco, ya cubro los gastos sanitarios que pueda ocasionar"... Puede que con tus impuestos pagues mi asistencia sanitaria, pero tus impuestos no pagan las molestias que me ocasiona perder días de trabajo para ir al médico por ese motivo, o la simple molestia de tener que ducharme de nuevo al llegar a casa después de salir para quitarme del pelo el olor atabaco y poder dormir sin apestar la almohada.

En Pymes y Autónomos | La solución para la hosteleria y el tabaco pasa por las asociaciones y los cubes de fumadores Video | Agencia EFE Imagen |Marcos Calo

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