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¿Facturar sin ser autónomo? Ventajas e inconvenientes de ser miembro de una cooperativa

¿Facturar sin ser autónomo? Ventajas e inconvenientes de ser miembro de una cooperativa
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Para los trabajadores por cuenta propia que realizan algún trabajo de forma esporádica en muchas ocasiones no merece la pena darse de alta en autónomos para facturar un trabajo. Ya hemos visto que es posible facturar sin ser autónomo en determinadas condiciones, pero hoy vamos a ver las ventajas e inconvenientes de ser miembro de una cooperativa a la hora de facturar sin ser autónomo.

Se trata de asociaciones sin ánimo de lucro de profesionales y personas de un determinado sector. La persona que desee pertenecer a la cooperativa debe hacerse socio y la gran ventaja es que será esta la que facture por nosotros, pasando a cobrar una nómina por los días trabajados y las tareas realizadas para nuestros clientes.

La primera gran ventaja es olvidarse un poco de todo el papeleo, ya que será la cooperativa la que se encargue de la facturación. Nada de IVA, liquidaciones trimestrales, etc. De esta forma se pueden cobrar de forma legal, aunque con algunas zonas grises, los trabajos que hayan surgido a lo largo del tiempo y no tener que renunciar en algunos casos por la imposibilidad de realizar una factura o por la cantidad de papeleo que nos va a suponer aceptar el trabajo.

Lógicamente esto tiene unos costes, que serán los que nos deduzcan en la cooperativa. Empezando por los costes de la seguridad social, puesto que nos darán de alta un número de días determinados, más o menos los que dure el trabajo. A esto hay que añadir unos gastos de gestión, que suelen ir en torno al 5 o 6% de la factura emitida, una retención a cuenta del impuesto de sociedades así como la retención del IRPF que se aplique. En resumen tenemos que ver si nos compensan estos costes y resultan menores que pagar la cuota de autónomos del mes.

También hay que darse de alta en la cooperativa, así como añadir una cuota mensual, que la mayoría de ellas sólo aplican si se permanece en activo. Todo esto hace que asociarse a una cooperativa nos suponga disponer de un porcentaje mayor de ingresos de la factura emitida que si vamos por nuestra cuenta como autónomo. Además al pertenecer a la cooperativa tenemos voz en sus votaciones y podemos decidir el rumbo de la misma. Además al estar cotizando en el régimen general acumulamos paro, aunque al ser sólo unos pocos días de alta no supondrá una gran diferencia.

La cooperativa puede ser una buena solución si realizamos algún trabajo de forma mensual pero no constante, es decir, no estamos todo el mes colaborando con una empresa, donde lógicamente a nivel de costes ya no nos compensaría. Es una buena solución si tenemos que facturar un trabajo al que hemos dedicado una semana y con un coste de facturación bajo, ya que a medida que la factura es más alta, los porcentajes de gastos suponen una mayor deducción que el coste de autónomos que deberíamos asumir.

En Pymes y Autónomos | Facturar con bajos ingresos: un error del sector público cubierto por las cooperativas

Imagen | praatmondje

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