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Ejemplos de supervivencia

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Hablamos ayer de la selección natural, de cómo el pequeño comercio debe especializarse o re-inventarse para poder sobrevivir en un entorno cada vez menos favorable. El secreto de todo buen negocio es simple, buscar algo que los demás no hagan o que no hagan bien y dedicarse a ello de manera seria y teniendo controlados la mayor parte de los aspectos relacionados don la organización y la gestión del mismo. Muy cercar de donde vivo, tengo tres ejemplos muy claros de negocios pequeños que funcionan bajo esas premisas y sobreviven sin dificultades, a pesar de tener a la una cercana, muy numerosa y de mayor tamaño, competencia.

Uno de los sectores más perjudicados por la aparición de las grandes superficies es, sin duda, el de la alimentación. En el entorno en el que se encuentran estos tres pequeños negocios, hay más de diez grandes supermercados de cadenas conocidas, sin embargo eso no impide, que los tres, mantengan una gran cantidad de clientes que prefieren sus productos antes que los de los otros establecimientos.

En los tres casos, lo que ofrecen son productos de gran calidad, sus clientes saben que lo que compran allí es bueno y están dispuestos a pagar más, porque no dudan de los productos que están adquiriendo.

El primer caso es una frutería, la mayor parte de las cadenas de supermercados ya no ofrecen la fruta a granel y mucha gente se queja de que esa misma fruta tiene un proceso de degradación acelerado y pasa sorprendentemente de estar verde a inservible en un par de días. Esta frutería lo único que ofrece es la posibilidad de comprar la cantidad que cada uno quiera, de escoger uno mismo los productos y las piezas que más le gusten y, aunque sean un poco más cara, de llevarse a casa buena fruta.

El segundo caso es una pescadería, un sitio pequeño, que en hora punta la gente hace cola en la calle y se desplazan de otras zonas de la ciudad para comprar en ella, tiene que ofrecer algo que la competencia no hace, porque a la calidad del producto unen algo muy importante, no engañan al cliente. Si te dicen que el producto es fresco, que es del día y de total confianza, es cierto y no intentan colocar la mercancía de cualquier manera. Una selección de productos de primera calidad y un trato al cliente excepcional son su secreto.

El tercer caso es quizá más particular, los grandes supermercados acabaron con, prácticamente, con todas las viejas tiendas de alimentación, los ultramarinos o los colmados de toda la vida, sin embargo, ésta es una excepción. El por qué es muy sencillo, la venta de productos caseros o de elaboración artesana y de calidad, compran los terneros y los cerdos a los ganaderos, los envía al matadero y elaboran ellos mismos los derivados cárnicos que luego venden. Hacen los preparados de las empanadas que luego puedes adquirir en su tienda o venden pan y bollería artenasa, nada de masas pre-congeladas.

Cualquiera de estos tres negocios nos demuestran que la competencia no tiene por qué afectar si tu eres capaz de ofrecer algo distinto. Sus clientes tiene un perfil determinado, no les importa pagar más sabiendo que están comprando calidad, pero también es más fiel porque precisamente no se va a ir a otro sitio porque sea más barato, se han especializado y sobreviven a pesar de que su sector ha ido cayendo, por selección natural.

En Pymes y Autónomos | La nueva Ley de ordenación del comercio minorista Imagen | Toni Castillo

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