Quiero prohibir el uso del móvil en mi empresa, ¿qué me permite hacer la ley?

Quiero prohibir el uso del móvil en mi empresa, ¿qué me permite hacer la ley?
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HOY SE HABLA DE

Muchas empresas están en un profundo proceso de cambio y adaptación. Hoy más que nunca tienen que ser flexibles. Hoy trabajamos en la oficina y mañana tenemos que hacerlo desde casa obligados por el aumento de contagios o una cuarentena. Y el smartphone se ha convertido en una herramienta fundamental de comunicación y a la vez un problema en el trabajo. Tanto que muchos se plantean prohibir el uso del móvil privado en la empresa, pero ¿qué nos permite hacer la ley?

Es una cuestión controvertida, donde ambas partes, trabajadores y empresas, tienen argumentos para defender sus posturas. Por un lado el smartphone se ha convertido en una herramienta básica en nuestro día a día. Que además muchos han utilizado para conectar mejor con el equipo de trabajo cuando estaban dispersos. Por otro su impacto en la productividad en la oficina no pasa desapercibido.

El límite de la privacidad y la organización y control en la empresa

Hablamos de una cuestión controvertida, no solo en nuestro país. Ya hemos visto como recientemente empleados que trabajaban en un almacén de Amazon y tenían que dejar los teléfonos en sus taquillas se veían en un aprieto ante una circunstancia de fuerza mayor.

Según el artículo 20 del Estatuto de los Trabajadores:

El empresario podrá adoptar las medidas que estime más oportunas de  vigilancia y control para verificar el cumplimiento por el trabajador de  sus obligaciones y deberes laborales, guardando en su adopción y  aplicación la consideración debida a su dignidad y teniendo en cuenta,  en su caso, la capacidad real de los trabajadores con discapacidad.

De este modo la empresa puede establecer una normativa interna que incluya el uso del móvil en el horario laboral, dejando bien claro qué está permitido y qué no a la hora de limitar el uso de dichos dispositivos.

Además hay que diferenciar el caso del smartphone que nos facilita la empresa, en el que se puede ser más restrictivo respecto al uso para fines particulares de una herramienta de trabajo. En el caso del teléfono personal,  nos conecta con nuestro entrono y vida privada.

Estas políticas de uso del dispositivo móvil también tienen que definir si se admite o no que los empleados  utilicen sus dispositivos móviles particulares para desempeñar su  trabajo. En algunos casos casi es una obligación, para registrar el inicio de la jornada de trabajo o incluso contactar con clientes. En estos casos establecer restricciones es mucho más complicado.

De este modo no se podría impedir que un trabajador acuda a su puesto de trabajo portando un teléfono móvil. Lo que si se puede hacer es limitar su uso a los momentos de descanso o su uso en circunstancias de emergencia para poder contactar con familiares o amigos.

Además cada vez es más complicado ponerle límites a dicho uso. Porque hoy en día el teléfono está conectado con smartwatch o podemos tener nuestra aplicación de mensajería enlazada en el navegador del ordenador. Todo esto complica establecer políticas efectivas de control.

La incorporación a la empresa de la generación del móvil en silencio

La cuestión irá a peor en los próximos años. Porque poco a poco se ha ido incorporando a la vida profesional una generación que está acostumbrada a tener siempre el móvil en silencio. No importa que no suene, porque siempre lo tienen a mano para consultar.

Y el teléfono puede ser una fuente de conflictos. Lo que para un empleado más joven puede ser un abuso o un ataque a su intimidad, para el empresario no deja de ser una práctica habitual dentro de su capacidad para organizar el trabajo que deben hacer los empleados.

Lo ideal es tener unas políticas definidas, pero también ser flexibles en el uso de los dispositivos. Si el empleado está cumpliendo correctamente con sus funciones no es necesario aplicarlas al pie de la letra. Una cuestión diferente es si comprobamos que por estar conectado con su teléfono dejan de hacer correctamente sus funciones o tienen olvidos y errores.

Imagen | Karolina Grabowska en Pexels

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