Papeleta de conciliación en los despidos, por qué debe usarla la empresa y las graves consecuencias de no hacerlo
Consejos prácticos

Papeleta de conciliación en los despidos, por qué debe usarla la empresa y las graves consecuencias de no hacerlo

HOY SE HABLA DE

Cuando una empresa tiene que realizar ajustes y reorganizar su plantilla en muchos casos se ve obligada a despedir a algunos trabajadores. No importa como sea el despido, si es por causas objetivas o un despido improcedente, si el empleado está de acuerdo con las cantidades o no, siempre se debería utilizar la papeleta de conciliación en los despidos, ya que no hacerlo puede traer graves consecuencias tanto para la empresa como para el trabajador.

Se trata de un acto previo a una demanda judicial, en la que el trabajador y la empresa, con la ayuda de un órgano mediador van a resolver sus diferencias en un despido. Aunque no se utiliza solo para esta cuestión, también se pueden plantear ante una sanción de la empresa, o se adeudan salarios, por ejemplo.

Papeleta de conciliación, presentación y plazos

La papeleta de conciliación no es otra cosa que un documento en la que el trabajador expone unos hechos y plantea una reclamación que, generalmente tiene que ver con su despido. Lo ideal es que tengamos asesoramiento jurídico para completar la papeleta, puesto que aunque nos ofrecen un modelo tipo, un error en su redacción puede tener consecuencias posteriores.

Se tiene que presentar en el Servicio de Mediación Arbitraje y Conciliación, que depende de las Comunidades Autónomas, por lo que puede tener nombres diferentes según la zona. Tienen que presentarla los trabajadores individuales. Se tiene que indicar los hechos ocurridos y qué se reclama, por ejemplo, una indemnización superior o la no aplicación del despido por causas objetivas.

No es buena idea no acudir a un acto de conciliación si han citado a nuestra empresa ya que queda anotado en el acta para la posterior reclamación judicial

El plazo  de despido, donde se tiene 20 días hábiles para presentar la Papeleta. En este plazo no se cuentan sábados, domingos ni festivos. Solo se pueden reclamar cantidades adeudadas del último año, por ejemplo, si nuestra empresa nos debe nóminas, atrasos, horas extra, etc. La presentación de la Papeleta de Conciliación suspende los plazos del trámite de despido.

Una vez presentada, el mediador citará a empresa y trabajador en un acto de conciliación en el que pueden llegar a un acuerdo o no. En el segundo caso, la resolución del conflicto ya pasa a un plano judicial. Si la empresa no se presenta queda anotado para la posterior reclamación en los tribunales.

Si llegamos a un acuerdo es de obligado cumplimiento y tiene prácticamente la misma fuerza que una sentencia y si la empresa no cumple, se puede reclamar ante el Juzgado de lo Social, pero no suele ser lo habitual.

Por qué le interesa a la empresa y trabajador acudir a la conciliación

Son varias las ventajas para la empresa acudir a conciliación como norma en el caso de despidos. Para empezar porque:

  • Supone una mayor seguridad jurídica en un despido, incluso aunque el empleado esté de acuerdo con la indemnización, evitando posibles sorpresas y reclamaciones posteriores. Para el empleado también es una garantía de que su compañía va a cumplir con lo pactado.
  • Es un ahorro de costes frente a una demanda judicial. Económicamente para la pyme es mucho más interesante resolver en conciliación que ir a juicio.

Para el empleado hay una ventaja muy importante a la hora de plantear la demanda de conciliación, que tiene que ver con la aplicación o no de IRPF a la indemnización recibida. Es una cuestión interesante ahora que muchas empresas empezarán a reestructurar sus plantillas después de recuperar empleados del ERTE.

Desde la reforma laboral (vigente desde el 12/2/12) para que la indemnización por despido abonada por la empresas al trabajador esté exenta de tributación por el IRPF es necesaria una previa conciliación con reconocimiento de la improcedencia del despido.

En el caso de no ser así Hacienda nos podría reclamar y considerar estos ingresos como rentas del trabajo aplicando el correspondiente porcentaje, algo que supone una cantidad importante de dinero en muchos casos y a la que muchos empleados no están dispuestos a renunciar.

Temas
Inicio