La subida de impuestos, la cara B de la recuperación que nadie quiere ver

La subida de impuestos, la cara B de la recuperación que nadie quiere ver
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La recuperación económica se ha iniciado. Al menos está dando sus primeros pasos. Ahora falta lo más importante, que la tendencia se consolide en los próximos meses y, sobre todo, que en 2022 sea un crecimiento sostenido, sin los dientes de sierra que han podido marcar este año. Pero esto va a suponer también que temas pendientes como la reforma fiscal y la subida de impuestos se vuelvan a poner encima de la mesa.

Un ejemplo es la hostelería, uno de los sectores que más han sufrido, pero que a su vez se acoge a una fiscalidad más ventajosa, por un IVA reducido del 10%, algo que reclaman otros sectores como peluquerías y que tiene un impacto muy importante en su facturación en caso de tocar dichos tipos. ¿Van a pasar del tipo reducido al tipo normal? Sería una subida muy dura para este sector que genera además mucho empleo.

Lo lógico sería que se tocara en uno o dos puntos de subida el tipo reducido y que todas las actividades que están acogidos al mismo vieran como se incrementan los costes. Esto implica un problema, puesto que subida de precios acaban por reducir el consumo. Claro que no es lo mismo hacerlo en plena crisis, que en un momento expansivo como el que se iniciaría en 2022. Y en todo caso no creo que se ponga en marcha antes de 2023 y quizás incluso algo más tarde.

Lo mismo ocurre con el sistema de módulos cuyos límites se siguen prorrogando desde hace años. Y este año lo más probable es que se mantenga. Es un sistema heredado del pasado, que en cierto modo reconoce la incapacidad del sistema tributario de controlar cuánto debe tributar cada negocio.

En 2023 entrará en vigor el sistema de control de Batuz en las haciendas forales vascas. Y será un test muy importante, dado que el Gobierno ya se ha mostrado interesado en introducir mecanismos de control similares para todo el territorio nacional. No parece lógico que a un autónomo le controlen cada factura en tiempo real y otros puedan tributar por módulos sin importar si facturan mucho o poco, siempre que estén dentro de los límites.

Y por último tenemos el impuesto de Sociedades, donde lo que se estima es el café para todos, es decir, que todas las empresas paguen al menos un 15%, sin importar tamaño. Esto perjudica a las más grandes y deja casi igual a las pequeñas, que son la mayoría. Mal asunto si lo que se busca es aumentar la recaudación.

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