¿Cómo afectaría a las empresas españolas el tipo mínimo al Impuesto de Sociedades pactado en el G-7?

¿Cómo afectaría  a las empresas españolas el tipo mínimo al Impuesto de Sociedades pactado en el G-7?
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El pasado sábado, los ministros de Finanzas del G7, un selecto grupo que agrupa a Canadá, Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido alcanzaron un histórico acuerdo para fijar las bases de la nueva fiscalidad internacional mediante la instauración de un impuesto mínimo universal del 15 por ciento en el Impuesto de Sociedades.

La norma, además, pretende que las empresas paguen en los países en los que venden sus productos y servicios y no en donde declaran sus beneficios, lanzando un mensaje a las grandes corporaciones, especialmente tecnológicas, para que cambien sus criterios de declaración a efectos fiscales.

Pero, ¿afectaría de alguna manera este acuerdo a las pymes? Aunque todavía falta mucho para conocer la articulación de la norma, lo cierto es que todo apunta que sería una medida enfocada a las grandes corporaciones para evitar el conocido como dumping fiscal.

Hay que recordar que las pymes soportan en la actualidad un 25 por ciento que se grava sobre sus beneficios en el Impuesto de Sociedades, y que se reduce al 15 por ciento en el caso de entidades de reciente creación durante el primer período impositivo en que la base imponible resulte positiva y en el siguiente.

En consecuencia, España no se vería afectada por esta medida, con dos excepciones:

  • Entidades sin fines lucrativos que apliquen el régimen fiscal previsto en la Ley 49/2002, que tributan al 10 por ciento.
  • Sociedades y Fondos de Inversión y Fondos de activos bancarios, que actualmente tributan al 1 por ciento. En esta categoría se encuentra, por ejemplo, las SICAVs.

No obstante, y dado que el resto de sociedades ya tributan por un tipo impositivo superior, a priori no debería afectarles la medida propuesta por el G-7. Y en caso de que salga adelante, lo más probable es que beneficie a la economía española, sobre todo porque supondría que los beneficios no se derivasen a países con una ventajosa fiscalidad.

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