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Hace unos días, Jesús Encinar, CEO de Idealista, escribió un post en el que criticaba a aquellos que pretendían que el Estado (es decir, todos nosotros) asumiese las perdidas de los inversores en el sector inmobiliario. Vamos, que de socializar perdidas nada de nada. Comparto plenamente esa tesis. Aunque de hecho, y contra ese discurso maniqueo que, desde cierta izquierda, se extiende, de que estamos ante una privatización de las ganancias y socialización de las perdidas, habría que recordar como han chupado del bote todas las administraciones tributarias durante estos años. Cualquier empresario, cualquier trabajador, sabe, o debería saber que en Hacienda tiene un socio exigente en época de ganancias y uno ausente en las de perdidas.

Del artículo de Jesús me gustaría destacar lo que considero el meollo del asunto:

Es importante para el funcionamiento de los mercados financieros que el ciudadano de a pie sea consciente que corre riesgos. Es imposible para las arcas públicas salvar a los inversores de sus propios errores a la búsqueda de una rentabilidad mayor. Cada uno tenemos que ser cuidadosos por nuestra cuenta.

Lo cierto es que creo que, a pesar de la vocación inmobiliaria española, la de Jesús, una corriente mayoritaria en la sociedad española. Claro que, entonces, me da que pensar que en la sociedad española hay una clara discriminación ¿Por qué?

Pues debido a que esta teoría de cada cual asuma sus riesgos, su cuota de responsabilidad y apechuge, esta mucho menos generalizada cuando hablamos de otros colectivos, o de mercados distintos al financiero o al inmobiliario. Ahí tenemos por ejemplo el caso de los agricultores o de los camioneros. Estoy casi seguro de que el porcentaje de gente que defendería una posible ayuda estatal a estos sectores es superior a la que lo aceptaría para el caso anterior. Y ojo, que no se trata de sectores desasistidos ni liberalizados, para nada. El campo es uno de los canceres de la Unión Europea, un autentico agujero negro o desagüe sideral por donde se escurre el dinero de todos.

Hoy mismo, en la radio, he oído a representantes de estos sectores afirmando que que menos que el Gobierno cubra sus costes, que no les cueste dinero trabajar. Vamos, que eso si que es socializar las perdidas. Y sin embargo es algo que los españoles defienden, especialmente si en vez de agricultores hablamos de trabajadores por cuenta ajena. De hecho, quien así se manifestaba en las onda, y para arrimarse el ascua a la sardina, hablaba siempre de trabajadores (que a un trabajador no le cueste dinero....) en vez de usar la expresión, menos socialmente querida de empresario. Aún así, muchos no se dejan engañar.

Resumiendo, que en este barco que se hunde el orden de rescate, según la idiosincrasia española los trabajadores y asimilados primero. Los empresarios, profesionales, inversores y demás que se busquen la vida. Supongo que nadie se extrañará de que ésto genere ampollas.

Es posible que este equivocado, pero en esta crisis a la cual solo hemos visto las orejitas, puede servirnos para que, queramos o no, empecemos a cuestionarnos si este modelo social dual que hemos impulsado es funcional y puede perpetuarse. Lo del Derecho de Rescate porque yo lo valgo puede tener sus días contados. Entre otros motivos, debido a la ausencia de dinero para ir de Robin Hood.

Vía | Jesús Encinar Enlace | Vídeo original Youtube

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