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Si la productividad no aumenta en España, tenemos un grave problema

Si la productividad no aumenta en España, tenemos un grave problema
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Productividad no es sinónimo de estar más horas en la empresa. Productividad no es sinónimo de calentar la silla o aparentar que se está trabajando, mientras el jefe no se va. Productividad no es que te den una palmada en el hombro por irte el último.

Este discurso tan manido sobre España y su baja productividad debería hacer reflexionar a los responsables de esta situación y de esta cultura empresarial tan pobre. Donde se confunde jornadas largas con rendimiento en el trabajo. ¿Quién es el responsable entonces? ¿Los malos empresarios? Parece que sí.

El empresario que tiene una empresa pero no sabe cómo gestionarla

Veamos, si fuera de la llamada Zona Euro, nos ganan por goleada en productividad no es porque sean más altos o más listos, también es porque su forma de trabajar dista mucho de lo que desafortunadamente vemos en una gran mayoría de empresas.

El jefe te quiere ver. Necesita que estés haciendo algo, lo que sea, aunque no repercuta para el bien del negocio. No todos son así, pero no hace falta aclarar lo obvio. Pero una gran parte, sí. Y detestan todo lo que tenga que ver con el teletrabajo, conciliación o simplemente, empatía. Vamos a sumar que el contexto actual no ayuda a que mejoren estas condiciones.De hecho, ¿servirá de algo la estabilidad política?

Un mal escenario político para la estabilidad y la productividad

Durante la inauguración en Santander del seminario 'Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía' organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la Asociación de Periodistas Económicos (Apie), Hernández de Cos,Gobernador del Banco de España, avisaba de que nada bueno podía traer,la fragmentación política.

¿El motivo de su argumentación? El hecho de que al carecer de un Gobierno estable, algunas reformas no puedan ser aprobadas.Se refirió a la elevada deuda pública, la externa, el envejecimiento de la población, la altísima tasa de paro (y pésimo sueldos, añado) y los nuevos desafíos bancarios.

Destacó algo en lo que todos estamos de acuerdo: la baja inversión en innovación y lo de siempre: en Alemania van dos pasos por delante de España.

Ofreció datos concretos sobre la preparación académica de los empresarios (muy baja) en comparación con el resto de autónomos europeos. El panorama no parece muy alentador, sobre todo si tenemos en cuenta que tenemos un país sin presidente del Gobierno desde hace meses, que la capacidad para negociar entre los políticos dista bastante de ser ejemplar.

¿Baja productividad? Prefiero apostar por las personas que están haciendo las cosas bien a pesar del contexto enrarecido en el que habita este país, donde bien poco pueden hacer los empresarios si el país está detenido por unos responsables que prefieren ir a nuevas elecciones que a llegar a acuerdos. Malos tiempos para los trabajadores y empresarios.

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