Según los últimos sondeos, las desigualdades entre territorios no son solo una cuestión de percepciones: son una realidad que afecta directamente al tejido empresarial. Según una encuesta Electomanía, el 65 % de los españoles cree que la brecha de riqueza entre comunidades autónomas seguirá aumentandoen los próximos años, y más del 40 % ya percibe grandes desigualdades sociales dentro de España.
Las conclusiones del Estudio sobre Desigualdades Sociales del CIS de las últimas semanas, donde se preguntó a más de 4.000 personas sobre desigualdad, oportunidades económicas entre generaciones, política y equidad, así lo demuestran: mayores diferencias entre comunidades y menor calidad de vida, en general.
El mapa económico frena a las pymes
De la información extraída, se deduce que la concepción de las ciudades como un espacio de oportunidades está en crisis. Las diferencias entre regiones no se limitan al PIB o la renta per cápita: afectan al acceso a financiación, infraestructuras, digitalización y formación profesional.
En zonas con menor densidad empresarial, las pymes enfrentan más dificultades para acceder a proveedores, encontrar talento cualificado o consolidar redes de colaboración. Sin embargo, si bien las grandes ciudades como Madrid y Barcelona captan buena parte de la inversión extranjera y de las startups tecnológicas, también reflejan uno de los mayores contrastes internos: el coste de vida, la gentrificación o los precios de la vivienda expulsan a parte de la población activa, y muchas pymes tienen dificultades para mantener su plantilla en entornos tan caros.
Cada vez hay menos gente, tanto en el sector público como en el privado, dispuesta a dejar gran parte de su salario en un alquiler y una calidad de vida que ni siquiera se ve reflejada en el ahorro de las familias. La vivienda estrangula la economía, como titulaban acertadamente en El País. Y ocurre en Cataluña, en Baleares, en Canarias, y en gran parte del territorio español.
Inversión pública y políticas regionales
A su vez, la política fiscal también juega un papel clave. Comunidades como Madrid o el País Vasco tienen regímenes fiscales más ventajosos o una mayor capacidad de recaudación, lo que permite una inversión más generosa en servicios o ayudas a empresas.
Por el contrario, regiones como Extremadura o Castilla-La Mancha dependen en mayor medida de transferencias del Estado y carecen de polos industriales o tecnológicos consolidados.
El retorno a zonas menos industriales choca también con la escasa digitalización de ciertos territorios del interior del país, donde la brecha territorial también es evidente. Según el informe DESI (Índice de la Economía y la Sociedad Digitales), existen diferencias de hasta 20 puntos entre comunidades en conectividad, competencias digitales o uso de servicios en la nube por parte de las empresas, lo que limita la capacidad de muchas pymes para competir o internacionalizarse.
Para las pymes, las consecuencias son claras: las empresas radicadas en territorios menos desarrollados tienen más difícil crecer, innovar y contratar. A largo plazo, esto ahonda el ciclo de desigualdad, reduce el emprendimiento local y acelera la despoblación. Por el contrario, las ciudades no ofrecen una oferta realista para un amplio porcentaje de los trabajadores, que siguen en las capitales de provincia más por necesidad que por convicción, como si las prioridades se hubiesen invertido en las últimas décadas.
Algunas medidas que se están debatiendo incluyen incentivos fiscales para empresas que se instalen en zonas despobladas, fondos europeos para digitalización rural (como el Kit Digital) o planes de movilidad y vivienda asequible para atraer talento a zonas intermedias. No obstante, hoy, no existe una estrategia coordinada entre el Gobierno central y las autonomías.
España necesita mirar más allá del eje Madrid-Barcelona (Valencia-Bilbao…). Si se quiere fomentar el crecimiento de las pymes de todo el país, la brecha territorial es una cuestión clave. De lo contrario, la España desigual será también una España con menos oportunidades para emprender y trabajar… en todas partes.