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Siempre me ha llamado la atención cierta aversión de muchos emprendedores a la hora de enfrentarse al proceso de la venta. Muchos técnicos, especialistas o gestores se plantean la posibilidad de crear una empresa sin la menor intención de afrontar el momento de la venta, “yo no sirvo para vender, lo mío es el diseño, la programación, la administración, la organización, o cualquier otra actividad” es una respuesta muy común a la hora de analizar al lado de un emprendedor cuál va a ser la estrategia comercial de su proyecto.

En el mejor de los casos, muchos pretender incorporar a ese proyecto a personas que puedan llevar a cabo esta labor, pero, en otras ocasiones, el emprendedor piensa que la actividad comercial es el último eslabón en la cadena del proceso y no se plantean ni como ni quién va a llevarla a cabo porque están demasiado ocupados en otras tareas que consideran prioritarias. Si embargo la venta está siempre presente en toda actividad emprendedora y debemos de ser conscientes de que todos tenemos que vender.

Desde el momento en que tenemos una idea para un negocio, entra en juego el proceso de la venta. Primero porque para que nuestra idea se convierta en un negocio rentable debemos de convencernos que los productos o los servicios que vamos a ofrecer deben ser vendibles, nuestros clientes potenciales deben verse atraidos suficientemente por lo que nosotros ofrecemos para comprarnos a nosotros y pagar el precio que pedimos por ello.

Mientras no seamos capaces de confirmar este punto no debemos de seguir adelante. Para ello se pueden hacer estudios de mercado, prospecciones, sondeos, ... cualquier procedimiento para poder asegurarnos de que nuestra idea tiene cabida en el mercado. Estos procesos, en sí mismos, ya suponen una actividad de venta, aunque sea la venta de una idea.

Otro aspecto a tener en cuenta es que si nosotros nos vamos a rodear de colaboradores, socios, inversores o incluso, trabajadores, a todos ellos debemos de venderles nuestro proyecto. ¿Por qué un inversor va a confiar en nuestro proyecto si no somos capaces de venderselo?, tampoco podremos captar empleados de talento que puedan ayudarnos en nuestros planes si no somo capaces de que nos compren nuestra idea o nuestro modelo de negocio.

También es interesante incorporar el desarrollo de la estrategia comercial al proceso de elaboración o de producción, porque no se trata de crear algo y luego preocuparse de cómo venderlo, si no que ambos procesos deben ir a la par, de este modo la integración será más fácil.

Por eso, sea a nuestros inversores, colaboradores, socios o clientes, el proceso de la venta está siempre presente, desde el inicio de nuestro proyecto, la venta es la esencia de todo negocio. Cualquier emprendedor debe ser consciente de ello, de que todos tienen que vender, de que la venta no es sólo cosa de los comerciales. Desde luego, sea o no nuestro fuerte, los emprendedores debemos asimilar y prepararnos para la venta, porque todos tenemos que vender.

En Pymes y Autónomos | Ventas, vender asesorando
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