Hubo un tiempo, muy muy lejano, donde la gestión del almacén, del stock, no suscitaba el interés de hoy en día. En un mundo, previo a la primera crisis del petroleo, donde lo importante era la producción, y la demanda prácticamente venía dada, la prioridad máxima vendía marcada por evitar la ruptura de stocks. La producción, la venta no podía verse interrumpida por la ausencia de un producto. La clave estaba en comprar a buen precio y almacenarlo en buenas condiciones. Siempre tenía salida.
A posteriori eso cambio. Empezaron a aparecer conceptos como el cero stocks, el Just in Time, que minimizaban el papel del almacén. De un lugar que venía a evocarnos reposo y grandiosidad, se pasó a otro que se identificaba con rotación y rapidez. La política de stocks había cambiado. Y eso es algo que prácticamente ha llegado hasta nuestros días. Por ejemplo, hasta este post de Loogic donde analizan el papel de los stocks en las tiendas online. ¿Es posible tener una tienda on line sin stocks?


Autocontrol, flexibilidad, creatividad y el “justo a tiempo” son los cuatro pilares en torno a los cuales se organiza el 
La facturación electrónica consiste en la transmisión de las facturas o documentos análogos entre emisor y receptor por medios electrónicos (ficheros informáticos) y telemáticos (de un ordenador a otro), firmados digitalmente con certificados cualificados, con la misma validez legal que las facturas emitidas en papel.
Todos los días leemos, que la productividad de pais es de las más bajas de la zona euro, que tenemos que aumentar la productividad… pero, ¿sabemos lo que significa?, ¿cómo se mide? y más importante aún ¿cómo puedo mejorar la productividad en mi empresa?