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Las inversiones improductivas que las empresas (y muchos empleados) no quieren realizar
Vocación de empresa

Las inversiones improductivas que las empresas (y muchos empleados) no quieren realizar

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Hay inversiones y hay gastos en las empresas. Por inversión se entiende cuando la cantidad que hemos pagado por un producto o servicio lo rentabilizamos con un retorno de beneficio a lo largo del tiempo. En contra están los gastos, que son pagos que las empresas tienen que hacer pero no reportan un beneficio directo. Son inversiones improductivas que las empresas (y muchos empleados) no quieren realizar.

"Esto es una pérdida de tiempo y de dinero", no es la primera vez que lo escucho en una empresa, cuando se tiene que realizar un gasto o se va a invertir en algo que no dará un beneficio directo. Da igual que sea un sistema de registro horario, una cuestión que tiene que ver con la protección de datos personales, de prevención de riesgos o incluso en muchos casos una reforma en el local en el que se desarrolla nuestra actividad.

No quiero gastar tiempo o dinero en esto

Vamos a poner un ejemplo sencillo que afecta tanto a la empresa como al empleado. Por un lado la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a tener una serie de condiciones en el puesto de trabajo, por seguridad, higiene, etc. Pero que muchas empresas a poco que puedan prefieren no realizar para evitar un gasto. Pongamos el ejemplo de la empresa de más de X trabajadores que tiene que tener un comedor y prefiere tener un local más pequeño, sin los metros cuadrados que necesita para habilitar este comedor al que está obligado. O no facilita a sus empleados un arnés si tienen que realizar trabajos en altura.

"Si lo hago más rápido, me voy antes a casa": una mala elección si entra en juego la seguridad

Por otro lado el empleado que tiene que realizar un trabajo con determinadas medias de seguridad y decide saltárselas porque es más rápido subir a ese andamio, a esa escalera sin protección, sin arnés y así acabar antes el trabajo y marcharse a casa. O en el caso de ser autónomo poder ir a otro cliente para poder facturar más.

Si lo llevamos a la protección de datos, toda inversión que tienen que realizar las empresas no lo ven como una forma de protegerse ellas mismas, sino como un gasto. Un problema de pérdida de datos, de robo o publicación de datos personales o confidenciales de los clientes de una empresa impactará de forma directa en su reputación y afectará a su cuenta de resultados puesto que perderá clientes que ya no confiarán en ella. Y sin embargo no se ve como una inversión, sino como un gasto.

Ni en mi local o en mi web

Lo mismo podríamos decir de las instalaciones que tenemos, la imagen de nuestro local u oficinas. Parece un gasto, pero es simplemente porque no evaluamos cuántos clientes hemos perdido porque se han marchado con una mala impresión después de una primera visita. Y aquí también podríamos poner el caso de nuestra página web, que no deja de ser la cara de nuestra empresa en Internet.

La web corporativa muchas veces también se ha considerado un gasto, algo que teníamos que tener casi por obligación, pero no con un objetivo claro. Como tampoco se mide, no se tiene ningún dato de visitas o gente que tras visitar la página decide que mejor confiar en la competencia, que en una empresa cuya web parece anclada en el año 2.000

Y así podemos seguir poniendo muchos ejemplos, en función del sector en el que se mueva cada compañía. Hay cuestiones que son imprescindibles para desarrollar una actividad, si tenemos empleados o si realizamos determinado trabajo. Y a todo el mundo le gustaría saltárselas, pero cuidado con los problemas que puede acarrear esta falta de inversiones.

Imagen | Chronomarchie

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