Los 'guetos', según algunas empresas de reparto que dejan a clientes sin sus pedidos en pleno confinamiento

Los 'guetos', según algunas empresas de reparto que dejan a clientes sin sus pedidos en pleno confinamiento
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María tiene 85 años. Lleva viviendo en el mismo barrio desde que emigró a la capital junto a su marido y allí formó su familia. El confinamiento ha pilado a nuestra protagonista sola y con unos hijos que viven en un pueblo cercano. Le hacen la compra y no está sola de alguna forma.

Pero para su sorpresa, una empresa de reparto le ha dicho a su hijo que los repartidores no van a su barrio. Ha recibido varios correos y se lo ha trasladado a su madre: "Me han cobrado pero el repartidor dice que tiene miedo de ir a tu barrio, mamá". María, atónita no entiende cómo vienen los chicos del supermercado y esta droguería no le trae productos de aseo.

Empresas que cobran primero y echan la culpa a la empresa de transporte

María siempre da propina. No debe hacerlo y sus hijos le 'regañan' pero ella sabe que en su edificio no hay ascensor y piensa en esos chicos que van con mascarilla a traerle la compra. Está sana pero ha de tener cuidado por eso sus hijos le hacen la compra online y ella está encantada, como siempre.

Pero hay productos que no encuentras en los supermercados ni ya hay tiendas en su barrio, así que probaron por internet en una de esas tiendas de maquillaje que ahora venden de todo. Su gozo en un pozo. La compra fue abundante, pero tras cobrar, el pedido no llegaba.

Barrios que tienen la cruz hecha por unos repartidores pero otros acuden y cumplen con su labor

Hoy le han traído la compra a María del supermercado. Llevaba esperando más de una semana, desde lejos le ha dicho al repartidor lo ocurrido. Y el hombre, de unos cincuenta años no daba crédito. Una persona vulnerable que no puede salir y un repartidor que ha de entregar un pedido pagado pone como excusa que le da miedo su barrio.

Los dos conversan unos minutos y ella le acerca el billete que siempre tiene preparado, él sonríe y lo rechaza. Los repartidores son los grandes olvidados y muchas empresas no les equipan como es debido, pero también hay otros, que sin conocer una zona, son capaces de dejar desabastecida a una persona por lo que han oído.

Clientes de primera y de tercera, según la zona para algunas empresas

El tacto y la empatía son valores que escasean en estos tiempos. No es cierto que en estos momentos aflora lo mejor del ser humano. El que es bueno lo es.

El que no, no ha de cambiar. Por esta razón, el hijo de María no da crédito a haber recibido ya cuatro correos de esa droguería/perfumería muy conocida entre las fanáticas del maquillaje (como su esposa) y que insiste en recordarle que el barrio donde vive su madre no está en la lista de reparto.

Su madre se quedará sin su pedido, ya lo arreglarán pero él, y su mujer saben que han perdido a unos clientes. No es de recibo escribir a un cliente, en vez de pidiendo disculpas, diciéndole que si viviera en otro lugar, sí recibiría lo que ha comprado (y le han cobrado)

En momentos como el que vivimos, es donde quedan retratadas las buenas obras, las empresas que aciertan y hacen bien su trabajo, y las personas que carecen de empatía y escriben-hablan al cliente como si tuviera una etiqueta en la frente por residir en un lugar u otro.

Imagen| Pixabay

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