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Un buen escaparate (II)

Un buen escaparate (II)
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Como continuación de la entrada anterior continuaré presentando esos puntos crítcos que hay que atender especialmente cuando se quiere tener presencia en Internet y que no siempre es bueno delegar en terceras personas, y si es así, tener información suficiente como para saber qué elegir.

A la hora de desarrollar una estrategia para tener presencia en Internet, como en todos los aspectos de una empresa, no hay que pretender poder hacerlo todo uno mismo pero es imprescindible tener el conocimiento suficiente como para poder determinar y evaluar que nuestros esfuerzos darán los resultados esperados.

A nivel técnico, hay una cuestión imperativa, el sitio web siempre debe estar siempre disponible. Tener una buena página bien diseñada si se tiene un alojamiento de mala calidad, pude provocar que en lugar de ahorrar se esté perdiendo dinero por las ventas que dejan de realizarse. Existen otros motivos que pueden provocar la caída de la página como una mala configuración o errores en las bases de datos, que desde luego sólo el experto detectará.

Una web bien diseñada y optimizada y alojada en un servidor de calidad, se carga muy rápido. Casi instantáneamente. Que tarde puede significar que los visitantes se marchen sin acabar de verla y no volverán. El tiempo de carga de una página web, es el tiempo que transcurre desde que se escribe en el navegador la dirección web hasta que la página web se descarga completamente.

Que informe con claridad cómo comprar. Así en cada catálogo de productos, oferta de servicios, en cada página, hay que incluir "Compre ya" o "Solicite ya su presupuesto". De este modo se evita un error muy común: el cliente quiere comprar, pero no sabe cómo hacerlo.

Generar confianza. Para ello los datos de la empresa deben aparecer de manera destacada en todas las páginas, al igual que el teléfono de atención al cliente. Incluir testimonios de clientes satisfechos, son fundamentales, así como recomendaciones de los mismos y valoraciones (rating). Todo lo que se haga en este sentido es poco porque, en definitiva, lo que se le propone al cliente es pagar con su tarjeta de crédito a alguien que ni se sabe quién es, ni el país en el que está, por lo que inspirar confianza es un obligación. En este sentido, desde mi punto de vista, un muy buen ejemplo a seguir es el de booking.

Imagen | smemon87 En Pymes y Autónomos | Comercio electrónico

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