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El fetichismo de la tarjeta de visita

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En cierto modo, la tarjeta de visita me recuerda a la corbata, tema que ya trate hace un tiempo. Al igual que ocurre con ella, hay todo un universo conjurado en su contra, y que se esfuerza para que sea sustituida por algún modelo virtual. Y sin embargo la tarjeta clásica resiste el paso del tiempo. En cierto modo, al igual que ocurre con la mencionada prenda, hay algo de fetichismo alrededor de la tarjeta, de la impresión de las propias y de la recolección de las ajenas. Y lo confieso, soy un amante de esos pequeños rituales en las entregas de las mismas, aunque sin llegar a la exageración japonesa de cogerla con las dos manos.

Se me hace difícil entender que un profesional, por cuenta propia o ajena, carezca de tarjetas para entregar, o estas sean descuidadas o sucias. Por mucha web 2.0 y demás inventos, me parece todo un gesto de educación para con nuestros socios, clientes o proveedores, el ofrecerles una tarjeta de visita digna, que en ultima instancia supone una prolongación nuestra y de nuestro negocio.Claro que todo tiene un limite. Y si no que se lo digan a Patrick Bateman, en American Psycho.

Más información | El Blog Salmón En Pymes y Autonomos | ¿Te atreves a diseñar tus tarjetas de visita? Enlace | Video oríginal en YouTube

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