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¿Debemos ver la deslocalización empresarial como algo negativo?

¿Debemos ver la deslocalización empresarial como algo negativo?
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Desde que comenzamos con el proceso de globalización, la deslocalización empresarial está siendo uno de los conceptos que más críticas está recibiendo por parte de numerosos colectivos, en muchos casos con argumentos tales como la falta de patriotismo empresarial, la búsqueda de países con unos costes laborales más bajos o regiones donde los derechos humanos brillan por su ausencia.

Sin embargo, en muchas ocasiones, es una alternativa muy a tener en cuenta, y más con la que está cayendo. La escasez de consumo interno hace que muchas empresas tengan que hacer las maletas y buscar la demanda que les falta fuera de nuestras fronteras. La deslocalización e internacionalización han dejado de ser coto exclusivo de grandes empresas y cada vez hay más pymes que apuestan por esta fórmula como clave del éxito.

Aunque en un primer momento esta fórmula se empleaba en el sector manufacturero, cada vez son más las empresas de servicios que deciden internacionalizar su negocio. Ya sea consecuencia de la globalización, bien una forma de mejorar las cuentas de la empresa o bien una forma de tener una mayor presencia fuera de nuestro país. Hay que verlo desde un punto de vista positivo como método efectivo de mejorar la marcha de una empresa.

De hecho, si tomamos el ejemplo de las empresas textiles, deslocalizar la producción de ciertos productos a otros países, no solo no ha influido negativamente en la cuenta de resultados de las fábricas instaladas en España, sino que, en muchos casos, han aumentado su competitividad y, por tanto, sus ventas, incrementando, por tanto, la demanda de puestos de trabajo, no solo en el país donde se ha deslocalizado la producción, sino también en España.

Inditex, Mango o Cortefiel son claros ejemplos de ello. La deslocalización ha hecho que los costes de producción se reduzcan notablemente, lo que ha hecho que estas empresas hayan aumentado sus beneficios y los puestos de trabajo que crean. Por ejemplo, la cadena de ropa Inditex creó solo el pasado año 10.802 puestos de trabajo, con una inversión de 1.400 millones de euros.

Por ello, bajo mi punto de vista, deberíamos ver la internacionalización y deslocalización empresarial como una oportunidad para mejorar la competitividad empresarial, y más en tiempos de crisis, y no tanto como un modo de destrucción de riqueza y puestos de trabajo en España. Cambiar esta mentalidad es tarea de todos y los efectos son verdaderamente beneficiosos.

En Pymes y Autónomos | Lineas del ICEX de apoyo a la internacionalización Imagen | Yorick_R

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