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Ciudad y comercio: las calles peatonales

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Como ya hemos visto, la evolución del comercio condiciona el desarrollo de una ciudad. Si el comercio decrece la ciudad se resiente. En esta entrega del análisis de la relación entre el comercio y la ciudad analizaré la conveniencia de las calles peatonales.

Las calles peatonales, correctamente planificadas pueden ser un estímulo para la actividad comercial en una determinada zona, pero la mera peatonalización no implica necesariamente un estímulo. Veamos porqué.

Para que una calle peatonal funcione comercialmente ha de ser un lugar agradable para el paseo, pero sobre todo, ha de ser más atractiva que las de su entorno; si cerca de un calle peatonalizable hay una agradable plaza o un paseo arbolado, esto supondrá una competencia muy grande, y exigirá un enorme esfuerzo conseguir que esa nueva calle peatonal resulte atractiva, y finalmente estimule la implantación de nuevos comercios, o la revitalización de los existentes; de nada sirve plantearse peatonalizar una calle estrecha y fría, en la que el sol no entra apenas, nunca será agradable por más que no pasen coches por ella.

La peatonalización de zonas enteras de las ciudades (cascos antiguos generalmente) es una herramienta que no funciona igual en todas partes. Santiago de Compostela y Pontevedra, son dos buenos ejemplos de cascos antiguos peatonales, en el caso de Pontevedra la transformación es relativamente reciente y todo un ejemplo de actuación, poniendo en valor toda una zona, lo que aumenta su atractivo y permite la creación de actividad comercial. Santiago es un excelente ejemplo de una correcta política de conservación, que no ha necesitado peatonalizar nada, sino conservar el carácter de lo existente, sus calles invitan al paseo (a pesar de la lluvia) y hay actividad comercial en cada portal.

Un casco antiguo mal conservado, lleno de edificios en ruinas, y una política demasiado intervencionista, evita que se hagan intervenciones en los edificios que consigan realzar su valor, obligar a conservar y mantener el aspecto de las calles, sólo porque son antiguas, no ayuda en nada al desarrollo, ahuyenta a los inversores, y por más que se peatonalice, nadie pasea a gusto entre fachadas en peligro de desplome.

Por otro lado para que una calle peatonal funcione debe ser accesible, bien por medio de un correcto transporte público, o que sea posible aparcar relativamente cerca (mejor si es gratis), y eso requiere un estudio adicional. Peatonalizar una calle no debe quedarse únicamente en cambiar el pavimento.

Como conclusión, si estás pensando en la ubicación de tu pequeño comercio, no te dejes cegar por esa nueva calle peatonal, con sus árboles y sus banquitos; analiza el entorno, simplemente pasea por la zona y si esa nueva calle te parece que es más atractiva que las aledañas, no has tenido problema para acceder, y no plantea demasiados problemas de acceso a tus proveedores, (es interesante que esa calle peatonal esté abierta a los transportistas al menos unas horas), entonces puede ser un buen lugar para implantar tu negocio.

En Pymes y Autónomos | Facilitar el acceso al cliente Imagen | Fran Carreira

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