Si no cubres tus vacantes de puestos de trabajo, la oferta no es competitiva

Si no cubres tus vacantes de puestos de trabajo, la oferta no es competitiva
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Se ha desatado cierta polémica por una noticia que destacaba cómo algunos hosteleros tenían problemas para contratar personal, en un momento donde el paro es alto y debería haber oferta suficiente de mano de obra. Más todavía en un sector que no requiere una alta cualificación para algunos puestos. Podemos especular lo que queramos sobre por qué no se cubren dichos puestos, pero la realidad es que si no cubres tus vacantes de puestos de trabajo, la oferta no es competitiva.

Y ojo que aquí no solo hablamos de salario. En muchas ocasiones no basta con pagar el salario mínimo estipulado en el convenio colectivo. Se trata de que las condiciones de trabajo sean mejores que las que marca la media del sector. Así de simple.

Aquí, además del económico, entran en juego muchos factores. Horarios de trabajo, turnos y días de descanso, facilidad para conciliar, cantidad de trabajo, habilidades requeridas para realizarlo, etc. Y dónde estamos realizando la oferta. Porque unas condiciones determinadas pueden ser excelentes en una determinada localidad o totalmente insuficientes en otras.

Hay trabajos que son muy duros, que son temporales y están mal pagados. Tienen empleados que no pueden acceder a otros puestos menos penosos, pero que en cuanto tienen la posibilidad se marchan. En estos casos, si no hay una bolsa importante de desempleo que tenga la necesidad de trabajar lo tienen muy complicado para que su oferta sea aceptada.

La pregunta que nos podemos hacer es si en la empresa se pueden permitir pagar más y mejorar las condiciones. En muchos casos se trata de un problema de costes laborales y rendimiento del empleado. En trabajo de escasa cualificación profesional, la mejora que supone para la facturación tener a una persona más a veces es muy poca. No se saca todo el rendimiento que se debería al personal.

Ojo, no implica que no trabaje, al revés. En muchos casos trabajan a un ritmo frenético, pero por las ineficiencias de la empresa o el negocio, su productividad es muy baja. Y es un círculo vicioso perverso. No te pago más porque no generamos beneficios suficientes, y no generamos beneficios porque no invierto o mejoro los procesos que me permitirían ganar más dinero.

Y este es otro problema, que después de muchos meses cerrados y lamentándose de no poder trabajar, en muchas empresas en lugar de pensar cómo quiero trabajar el día que pueda volver a abrir, qué puedo mejorar, dónde tendría que invertir, cómo puedo sacar más beneficios no se ha realizado todo este análisis que ahora ya no tienen tiempo.

Imagen | pasja1000 en Pixabay

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