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Motivando al personal sin gastar un sólo euro

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Dentro de la empresa, la relación entre trabajador y empresario no se limita a la que impone el sueldo. Exceptuando aquellos casos en los que la explotación es flagrante (del tipo 14 horas como cajera por 624 € de sueldo), la interacción social entre los miembros de la empresa es clave, no sólo para la realización de cada individuo, sino también para la buena marcha de la empresa.

Hablando claro, una empresa con mal clima personal lo tiene crudo para tener éxito. De ahí la necesidad de mantener un buen ambiente de trabajo y de motivar a nuestros trabajadores.

Cuando se habla de motivación, muchos piensan directamente en un aumento de sueldo. Es cierto que el incremento salarial puede ser una herramienta para animar a nuestros trabajadores. Sin embargo, muchos asalariados prefieren, a partir de ciertos niveles de remuneración, un jefe amable a 100 € más en el sueldo.

La motivación de nuestra plantilla comienza, por tanto, con fomentar un trato cordial y educado. La idea de motivación de muchos jefes es echar una bronca a voces, delante de todo el mundo, cuando algo sale mal. Este es el tipo de actitudes que deberíamos evitar. La posición de empresario/jefe no nos convierte en superiores a otras personas. Esto es algo que se les olvida a muchos que, en cuanto tienen a unas cuantas personas a su cargo, se convierten en pequeños dictadores. Si algo sale mal, nos llevamos al trabajador al despacho, le comunicamos el error cometido y le pedimos explicaciones en privado, sin perder la educación y sin recurrir a las descalificaciones ad hominen. Del mismo modo, cuando la plantilla lo hace bien, no cuesta nada felicitarles por su buen trabajo. Hay quien piensa que por qué hay que felicitar a alguien por algo por lo que le pagamos. La respuesta es, porque no cuesta un duro hacerlo (y porque a todos nos gusta oir que lo hemos hecho bien).

Otro punto importante en la motivación es crear un ambiente de trabajo en equipo. En empresas donde la plantilla es bastante amplia, es difícil que muchos trabajadores lleguen a conocerse. Frente a esto, podemos crear un programa de actividades fuera del trabajo. Por ejemplo, una vez al mes, podemos proponer una ruta de senderismo, una partida de paintball o incluso salir a tomar copas. Si bien hay personas que ni pueden ver a sus compañeros de trabajo, para otros será una buena forma de conocer a gente nueva. Este tipo de ideas es genial para empresas en las que hay una rotación de plantilla elevada o donde recibimos trabajadores de otras ciudades o países de forma habitual.

Por último, como comentaba Remo en este post, a cada trabajador le motiva algo completamente diferente. Una madre con dos niños preferirá un aumento de sueldo, un becario querrá un curso de formación gratis y un soltero querrá salir de marcha con las empleadas. Para detectar estas necesidades, lo mejor es preguntárselas directamente a nuestros trabajadores. Ya he comentado varias veces por aquí que la idea del desayuno con el jefe es una solución multiuso para mejorar la relación, generar nuevas ideas y detectar problemas o necesidades con un trabajador.

Como podéis ver, la motivación del personal no es algo que necesariamente requiera un esfuerzo económico (algo difícil de conseguir en muchas empresas que están pasando dificultades). Sólo exige, en algunos casos, un cambio en el punto de vista sobre nuestra relación con los trabajadores. No es que tengamos que ser amigos de la plantilla. Pero si lo conseguimos, tampoco hace daño.

Más información | 11 consejos para motivar en la empresa
Imagen | kainita
En Pymes y Autónomos | Motivar a la plantilla, misión imposible, La quema de naves como fórmula de motivación

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