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La continuidad del negocio, imposible sin pruebas de esfuerzo

La continuidad del negocio, imposible sin pruebas de esfuerzo
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Todos los negocios sufren problemas tarde o temprano. No basta con planificar una solución que nos garantice una solución si algo no sale bien, con tener un plan B, hay que comprobar que funciona. Por eso si buscamos la continuidad del negocio tenemos que programar test de esfuerzo para comprobarlo.

No se trata de esperar a que algo no funcione para poner en marcha el plan B previsto, ya que en caso de que algo no responda tal y como esperamos tenemos un problema. Las pruebas de esfuerzo es necesario realizarlas periódicamente, tal y como hacemos con otros aspectos de la empresa e implican un control de todos los sistemas críticos de nuestra organización.

Tarde o temprano los sistemas de tu empresa fallarán

Hay que intentar representar diferentes escenarios que pueden fallar, desde un corte en las comunicaciones, con lo que ello implica a la hora de poder recibir correos electrónicos, llamadas, etc. pero también a la hora de poder trabajar con la Administración electrónica, donde los plazos no se alargan y un fallo en el último día de presentación puede suponer tener que afrontar un recargo.

Un fallo eléctrico un cierre de trimestre puede ser un desastre para muchas empresas

No hace falta que tengamos un fallo de comunicaciones, basta con tener uno eléctrico el día clave. Si no tenemos un portátil que nos de un par de horas de autonomía para funcionar con batería y un smartphone que nos facilite la conectividad tendremos un problema serio.

Por último una cuestión importante tiene que ver con los sistemas de la empresa, que hacen funcionar todas las aplicaciones. ¿Qué ocurre si deja de funcionar el servidor? Muchas veces no es tan sencillo como ir a la tienda de la esquina para comprar otro nuevo o buscar la pieza que tenemos que sustituir.

Es cierto que estos dispositivos suelen ofrecer redundancia de piezas para evitar que fallen, pero esto no implica que no vayan a hacerlo tarde o temprano. Si no realizamos pruebas de esfuerzo que nos ayuden a reaccionar, a tener un plan previsto cuando esto se produzca nos quedaremos parados. El tiempo que dure la discontinuidad en el negocio dependerá ya de la gravedad del problema que hemos sufrido.

Los datos siempre a salvo

Lo mismo ocurre con los datos de nuestra empresa. No sólo se trata de tener a buen recaudo los datos y aplicaciones que nos permiten trabajar en nuestro día a día, sino también aquellos que afectan a ejercicios anteriores, de los que debemos tener copias organizadas para tratar de minimizar los daños ante un posible incidente.

No solo se trata de hacer copias de seguridad, sino de comprobar que podemos recuperar documentos y cuánto tardaríamos en hacerlo. También cuántos puntos de restauración hemos establecido en función de la cantidad de copias que hemos realizado a lo largo del tiempo. No todas las empresas necesitan recuperar un documento, muchas lo que quieren es ese documento en un momento concreto, para recuperarlo sin los cambios que se han realizado desde entonces.

En Pymes y Autónomos | Asegurar la continuidad del negocio no es sólo hacer la copia de seguridad

Imagen | Pixabay

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