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Formación en gestión de empresa, la gran carencia del autónomo

Formación en gestión de empresa, la gran carencia del autónomo
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Uno de los problemas de muchos autónomos es la falta de formación en gestión de empresa. Son estupendos profesionales en muchos casos, que desarrollan su trabajo muy bien, pero que a nivel empresarial hay cuestiones que no sabe desarrollar, les superan o prefieren delegar. Y es una cuestión básica si no queremos quedarnos estancados en el autoempleo.

Porque el autónomo fundamentalmente está preocupado por realizar su labor profesional de forma eficiente y productiva. Pongamos el caso de alguien que tiene un bar. Se levanta por la mañana a primera hora para servir desayunos, tener listos los pinchos para media mañana y comidas a medio día. En algunos casos el horario se puede prolongar hasta la tarde o noche, dependiendo del tipo de clientela.

Es muy bueno poniendo cafés, haciendo tortilla de patata para los pinchos y platos combinados para comer, pero no sabe de todos los productos que vende cuál es el que le deja un mayor beneficio. Y tampoco como sacarle más beneficio a su negocio, más allá de que entren más o menos clientes.

Va haciendo más o menos lo mismo que pueden hacer los bares de su entorno, lo que hace la competencia. Por eso es muy necesaria la formación en gestión de empresa, que le permita identificar de todo lo que vende qué le está dejando más beneficio y qué menos. Tal vez la cerveza está dejando un margen de un 80%, mientras que el vino solo un 40%. Sin embargo no promociona el consumo de la primera...

Tampoco es consciente del coste de oportunidad que tienen las decisiones que toma. Si preparo tortilla de patata cada día no puedo hacer paella... Y mientras de la tortilla el margen que me deja es de un 40%, con la paella puedo sacar un 60% y más raciones con el mismo trabajo. Estas son las cuestiones que un autónomo se para a pensar muy pocas veces.

Estamos tan ocupados trabajando que no queda tiempo para nada más. Y a veces hay que parar, pensar en cómo podemos mejorar nuestra facturación, atraer más clientes, tener más tiempo libre para dedicar a la familia o a nuestro ocio y menos al día a día. Contratar un cocinero que ayude al negocio unas horas puede parecer un gasto, pero nos libera para pensar cómo hacer que nuestro negocio sea más rentable. El cocinero se convierte en una inversión que vamos a amortizar a corto y medio plazo.

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Imagen | StockSnap

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