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El emprendedor y el misterio de la Santísima Trinidad

El emprendedor y el misterio de la Santísima Trinidad
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Lo del misterio de las Santísima Trinidad si que es sofisticado, y no el blueray ése: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un sólo Dios verdadero. Quien lo entienda que lo compre. Francamente complejo. Y es que el tres, en la numerología, es un numero cargado de significado, de equilibrio, de creatividad. O eso me cuentan. Y que casualidad que a nivel del emprendedor también se reproduce la necesidad de alcanzar dicho punto de equilibrio con el número tres.

Y es que comparto la visión de muchos de que el emprendedor, el empresario, ha de tener necesariamente tres facetas, tres aspectos, que debe gestionar, controlar, etc, para tener éxito. El no hacerlo, el negarse a ello, el ser un empresario unidimensional suele suponer enormes riesgos. Permitidme que a continuación desarrolle esta teoría cerca de la necesidad de tres aspectos a desarrollar por el empresario: técnico o profesional, el comercial y el de gestión.

  • El aspecto técnico o profesional hace referencia a lo que hacemos estrictamente, a que vendemos, que producimos. Generalmente, y desde mi experiencia, es el menos problemático. Salvo suicidas o sectores desbordados por la demanda, el nivel profesional, técnico, suele ser adecuado, y se suele hacer mucho hincapié en el mismo, en la profesionalidad. Y sin embargo, dicha profesionalidad acaba siendo un cepo que impide que el emprendedor se acerque a los otros dos puntos clave.

  • El desarrollo comercial suele ser uno de los dos grandes olvidados. Siento desilusionar a muchos, pero esto va de vender. De un modo u otro, todos nos vendemos. Y si nos suena mal, sustituid vendemos por alquilamos. Aquel que piense que su profesionalidad, que su amplio conocimiento y experiencia harán que su negocio crezca, que los clientes le desborden, que la Justicia brille, que...que siga durmiendo pero que no ronque por favor. No es así, al menos en el siglo XXI. Vender hay que vender, otra cosa bien distinta es que hay distintos tipos de venta, de relación comercial, etc. Pero todo emprendedor debería tatuarse un Nacido para vender en su biceps: vender proyecto, vender producto, venderse él mismo. Vender.

  • La capacidad de gestión es la otra gran olvidada. Podemos ser unos estupendos abogados, unos excelentes comerciales de nuestro despacho, pero si no somos capaces de dirigir el soporte administrativo, de controlar el tema financiero, fiscal, laboral, etc, nuestra construcción empresarial se hundirá tarde o temprano. Siendo un trabajao ingrato, poco lúcido, su ausencia suele ser fatal de necesidad.

Llegado este punto todos seremos conscientes de que es una labor de titánes. Por un lado muchos estaremos de acuerdo en que los caracteres para encarnar dichos papeles suelen ser muy distintos, cuando no contradictorios. Y por otro esta en que, desgraciadamente el día tiene 24 horas, y hay que tener mucho tacto, especialmente en las pymes, con la distribución del tiempo, de los recursos, a cada una de estas dimensiones.

Normalmente, si hay un equipo emprendedor de más de una persona, o si siendo una, se ha podido rodear de un grupo de gestión, los papeles se suelen repartir. Por afinidad, por experiencia, por lo que sea, cada uno va asumiendo su rol. Y por contra, cuando es un emprendedor individual, un tirador solitario, suele ser también frecuente que se subcontraten las tareas, especialmente la de gestión, y en ocasiones la comercial.

Bien, son buenas soluciones, pero puede resultar peligroso el dejarnos cegar por ellas. El emprendedor, independientemente de que haya cedido el grueso del tema de gestión debe tener capacidad para entender de estos temas, y dedicarle a tiempo a supervisar las grandes lineas de los mismos, por poner un ejemplo. Otro tanto ocurre con aquel integrante del grupo fundador que se centre en la gestión: no puede ni debe olvidar el conocimiento del tipo de producto que manejan, así como orientar las decisiones de gerencia hacia el objetivo de maximizar las ventas, etc...

De lo contrario, si nos autocastramos, seremos incapaces de comunicarnos con las personas que llevan dichas áreas, no podremos percatarnos de lo que sucede, de lo que se nos viene encima. El riesgo de la empresa se incrementará, seremos más vulnerables, menos competitivos.

Vía | Blog de Gestión de Despachos de Abogados Más información | Derecho.com En Pymes y autónomos | Cuatro lecciones empresariales desde Nip / Tuck Imagen | yoppy

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