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El control por el control y la fijación anal

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Pilar Jericó acaba de escribir una interesante entrada titulada El control por el control. Nos recuerda que el tiempo es limitado, que pedir datos por pedir datos resta capacidad de hacer otras cosas, que asfixia a los equipos, que dudosamente aporta valor, que el coste es mayor al beneficio, etc. Pilar se refiere, por lo que veo, a entornos corporativos, pero esta misma cultura de empresa se da en muchas pymes, en muchos gestores. Y se pregunta los motivos de la misma.

Pilar señala dos factores. La autojustificación de determinados departamentos o estructuras y el miedo de determinados gestores ante la crisis, que les lleva a estar permanentemente colgados de dicha información, en la ilusión de que asi controlarán su destino (lo que curiosamente, en ocasiones, no hace otras cosa más que paralizarles). Pues bien, valga este post para añadir una explicación más a esas dos, la freudiana. El control por el control pude venir dado por una fijación sexual, concretamente una fijación anal.

Freud considera que en los primeros años de vida del ser humano podemos encontrar el orgigen de muchas disfunciones, de muchos rasgos de personalidad, vinculando dichas características con determinados centros de placer (boca, dientes, ano, falo). De dicho modo, excesos o defectos de gratificación, de atención, etc hacia el bebé, hacia el niño, causarían distintos patrones de conducta en el futuro en función de en que momento concreto de dicha infancia se produjesen.

La fase anal se extiende entre el año y medio y los 3 años, más o menos. En ese periodo el niño aprende a controlar sus esfínteres. Se convierten en un centro de placer. Se desarrolla en el niño la polaridad actividad-pasividad, retener y expulsar. Cualquier conflicto emocional no superado en ese momento dara lugar a la denominada fijación anal. Un exceso de atención, de recompensa, etc, daría lugar a una personalidad desorganizada. En cambio, carencias de gratificación, de estímulo, originarían personalidad hipermeticulosas, muy organizadas, con excesivo autocontrol.

Llegado este punto, si la teoría freudiana es cierta, los responsables, los gestores que padecen ese afán exagerado por el control absoluto de toda brizna de información podrían padecer dicha fijación anal. Y por tanto, antes de procesos de coaching, consultoría, o similares, les convendría ( o me convendría, que en parte me incluyo) pasar por un diván austriaco.

Un inciso para acabar. Me consta que entre los lectores del blog hay psicólogos. Yo no lo soy, es evidente. Que me disculpen los errores que pueda cometer en la sucinta explicación que he dado y que me ayuden a enmendarlos. Y que, por supuesto, nadie se tome estas teorías al pie de la letra, pues son cuestionadas por muchos.Pero hechas estas advertencias.

Más información | Pilar Jericó, Monografías
Imagen | Daquella manera

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