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Cuando la empresa no falla, cuando es un simple accidente

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Hoy hace un año del triste y fatídico accidente que golpeo a los bomberos de Catalunya y provoco cinco muertes entre sus integrantes mientras estaban en acto de servicio intentando sofocar el incendio d’Horta de Sant Joan, aquí y más allá de lamentar el suceso y mostrar las debidas condolencias y respeto a las víctimas y familiares de tan atroz accidente quiero entrar a valorar un hecho que nos afecta directamente a nuestras empresas, que nos afecta en la dirección de equipos.

Desde aquí y desde una óptica netamente empresarial y sin entrar a valorar quien dirige políticamente al cuerpo de bomberos, ni las responsabilidades técnicas o políticas que se pudieran derivar quiero criticar la falta de asunción de responsabilidades por parte de los responsables de hacerlo (los eslabones de la cadena de mando donde presuntamente existieron fallos) y por otra del culpabilizar siempre al mando superior, cuando a veces la situación podía ser o era inevitable, ¿y cómo nos afecta eso como empresarios?, veámoslo.

En el día a día de nuestra gestión empresarial, podemos estar a cargo de todos nuestros empleados, colaboradores y en general de toda la gente que nos rodea, como sus “lideres” estaremos en disposición de tomar las decisiones más adecuadas para el bien del conjunto en cada momento y seremos los responsables de esas decisiones, también seremos los responsables o corresponsables de llevar a buen puerto el conjunto del grupo, pero jamás se nos puede exigir responsabilidades por las actitudes o errores de escalas inferiores de mando o por los accidentes que puedan sobrevenir, ante los errores de la cadena de mando inferior a nosotros o ante un accidente se nos podrá juzgar por nuestra reacción y por nuestras decisiones al respecto, nunca por los sucesos en sí mismos.

¿y porque digo esto?, por dos motivos muy esclarecedores y que muestras precisamente las dos cosas que en este articulo quiero mostrar y que aplicado a nuestras empresas, a nuestro quehacer profesional también tiene repercusiones:

Por una parte y siguiendo con el caso del incendio que nos ocupa, es obvio que algo fallo, es obvio que se tomaron decisiones inapropiadas y que se podría haber actuado de forma diferente, por ello y para ello se deberán depurar responsabilidades en el eslabón concreto de la cadena de mando donde el sistema haya fallado, pero jamás poner en entredicho toda la cadena de mando o el propio funcionamiento de la “empresa”, pues ello además de perverso es peligroso.

Y por otra parte nos encontramos siempre con la tendencia de la sociedad a culpabilizar y buscar fantasmas donde a veces no los hay, a veces pueden suceder errores humanos, por supuesto. A veces hay quien comete negligencias, evidentemente, y tiene que pagar por ello faltaría más, pero de ahí a buscar siempre la mano negra del mal empresario en todo lo que sale alguna vez mal media un trecho.

Por ejemplo, de donde yo soy, en Catalunya, últimamente de estas tenemos varias experiencias o sino además de este incendio, ¿a quién se le ocurre alzarse e insinuar culpas contra por ejemplo la empresa Renfe por un triste accidente ocurrido en Castelldefels, cuando está más que claro que los únicos responsables son aquellos que negligentemente cruzaron las vías?, ¿o porque ante un accidente de una atracción se culpa directamente a la empresa sin entrar a pensar que presuntamente pudo ser tan solo un accidente?.

Accidente, a veces los empresarios, las empresas también sufrimos accidentes, eso tan fácil y tan difícil a la vez, pero sin duda tan simple y poco rebuscado, un simple accidente, nada más y nada menos que un accidente, y es que señoras y señores los accidentes (sin mano negra detrás) también ocurren.

En Pymes y Autónomos | La compenetración en los equipos de trabajo
Imagen | turyddu

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