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De casa al trabajo y del trabajo a casa

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Así transcurren los días para la gran mayoría de nosotros, parece que viendo nuestra vida si fuéramos espectadores en un cine sólo veríamos en una ficticia pantalla: de casa al trabajo y de casa al trabajo. Y en parte es así, porque los días están plagados de deberes impuestos.

Por lo que es normal que un día y otro parezcan fotocopias. Vivir con la sensación de que no podemos hacer nada diferente, de que cada jornada consiste en una sucesión de obligaciones provoca que nos sintamos frustrados por la rutina y sin ocasión de poder ser felices.

Romper con la rutina del trabajo es posible

Romper con la rutina no significa viajar a un país exótico. Vivir pensando en ese mes de vacaciones para descansar y que 30 días sean sinónimo de felicidad, angustia. [Es como esas personas que celebran que por fin llegó el viernes](¿Cómo gestionar el pesimismo?). Da qué pensar... La actriz Mae West dijo: "sólo se vive una vez, pero si se hace bien es suficiente"

Necesitamos poco tiempo para salir de la rutina

No es necesario tener muchas horas disponibles para hacer cosas diferentes. Basta con saber el tiempo con el que contamos (por poco que sea) y lo que quieres hacer. Está demostrado que tener un plan a corto plazo que nos apetezca llevar a cabo, elevará nuestro nivel de endorfinas.

El plan puede ser lo más sencillo del mundo: ir al cine, quedar con unos amigos, ir al gimnasio, dar un paseo, tomar algo en una cafetería especial. Hacer algo de este tipo al menos una vez a la semana mejorará no sólo esa sensación de vivir "atrapados en la rutina", también en nuestra productividad.

Apostemos por las conversaciones interesantes

Vale, nuestro trabajo ocupa una gran parte de nuestro tiempo pero no es lo único que hace que nuestro mundo gire. Si es posible quedar con personas que tengan buena conversación (si es en persona mejor) y a las que apreciemos es lo que más nos ayudará a relajarnos, a salir del círculo vicioso de las obligaciones y a conocernos a nosotros mismos.

Unos minutos y unos mínimos cambios pueden conseguir que tu día a día sea mucho más divertido de lo que imaginamos. Vencer la rutina va de la mano de sacar mayor partido a nuestra vida. No es sencillo cambiar nuestra rutina pero desde tomar un camino diferente a casa, a comer algo distinto nos salvará de vivir angustiados en un trabajo que no nos llena al 100%.

En Pymes y Autónomos|Adictos al trabajo y comprometidos con la empresa, ¿por qué nos cuesta decir basta?

Imagen|Geralt

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