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¿Estás controlando el horario de los empleados que trabajan en casa?

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El control horario llegó el año pasado para quedarse. Uno de los principales inconvenientes que expresaron las empresas para oponerse a su puesta en marcha está en las dificultades para los empleados en movilidad en dicho registro. Hoy en día existen muchas alternativas para poder registrar el horario de trabajo sin necesidad de hacerlo presencialmente en la oficina. Pero ¿estás controlando el horario de los empleados que trabajan en casa?

Porque muchas organizaciones realizan el control a través de tarjetas de proximidad, tornos o registros por huella dactilar, que implican de forma necesaria acudir a nuestra oficina para realizar dicha tarea. Pero otra lo hacen a través de una aplicación móvil o web, por lo que bien pueden hacerlo los empleados desde casa.

Que un empleado esté teletrabajando no exime a la empresa de llevar este control horario. Para muchas en caso de no poder realizar el registro, tendrán que llevarlo de forma manual, donde el empleado firma cada día la horas de trabajo realizadas. Especialmente si trabajamos en casa tiene más sentido ya que en muchas ocasiones realizamos una jornada irregular.

Esto no tiene que suponer un coste, sino simplemente una hoja de cálculo donde voy indicando las horas realizadas y firmo. Si supone un mayor gasto de tiempo, tanto por parte del trabajador como del responsable del control horario, puesto que la suma de horas, los días trabajados, turnos, etc. no se computan de forma automática. Además hay que tener en cuenta que debe preservar dichos registros durante los cuatro años que marca la ley.

Teletrabajar no debe significar dejar de cumplir con nuestras obligaciones legales, ya sea el registro horario o el cumplimiento del RGPD, por citar dos ejemplos. Este último caso es mucho más complicado de gestionar, ya que muchas empresas han tenido que improvisar y no hay establecido un protocolo de cómo debemos actuar, con el peligro que esto tiene en muchos casos para el traspaso de información entre el equipo personal y de la empresa.

Y bien es cierto que muchas empresas están preocupadas por sobrevivir y no por esta burocracia que se impone. No es probable que venga un inspector de trabajo a llamar a nuestra puerta por este tema, desbordados de tareas como están, pero no lo es menos que igualmente nos lo pueden pedir dentro de un año o dos. O lo puede solicitar un empleado al que hemos despedido.

Imagen | Britt Selvitelle

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