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¿Debe aplicar mi empresa el criterio de caja?: no es oro todo lo que reluce

¿Debe aplicar mi empresa el criterio de caja?: no es oro todo lo que reluce
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El pasado viernes, a raíz de la última reunión del Consejo de Ministros conocimos que al fin se va a aprobar el anteproyecto de Ley de apoyo a Emprendedores, después de casi un año y medio de lo prometido por el Gobierno.

Uno de los puntos más importantes de esta Ley, y de hecho uno de las demandas tradicionales por parte de las pequeñas empresas y los autónomos es que se permita la posibilidad de aplicar el criterio de caja a la hora de declarar el IVA de las facturas en lugar del criterio del devengo como se venía utilizando hasta ahora, algo que se podrá hacer a partir del 1 de Enero de 2014. Un punto que puede favorecer a muchos empresarios pero que, sin embargo, no está exento de problemas.

Al margen de la mayor carga administrativa que tendría la aplicación del criterio de caja con la presentación del modelo 340, tal y como nos explica RBujan en uno de sus últimos artículos, la no obligatoriedad en su aplicación puede hacer que la gestión del IVA pueda llegar a ser una locura.

Como el IVA es un impuesto en cadena, la gestión del mismo en una de las etapas del proceso productivo afecta a las posteriores. Y es que habrá empresas que decidan mantener el criterio de devengo en sus facturas, teniendo que pagar el IVA en el momento que se emite la factura, mientras que otras decidirán aplicar el criterio de caja, pagando el IVA en el momento en el que se ha cobrado.

Pero es que, además, la aplicación del criterio de caja tiene otra implicación adicional. En el impuesto del devengo, las empresas pueden deducirse el IVA soportado antes de pagar, lo que sin duda permite un cierto alivio a sus flujos de caja y a sus saldos de tesorería. Sin embargo, en la aplicación del criterio de caja, no es posible deducirse el IVA soportado hasta que no se haya pagado. Esto podría generar un problema serio de competencia si las grandes empresas evitan hacer negocios con los autónomos que utilicen el sistema de caja.

Además, en la articulación de la Ley de Emprendedores se refleja que los empresarios deberán ingresar el IVA de sus facturas antes del 31 de Diciembre independientemente del criterio utilizado y de si han cobrado ya o no la factura, por lo que deja muy poco margen de actuación a las empresas.

En definitiva, el criterio de caja debería servir para disciplinar a las Administraciones Públicas en el pago a sus proveedores, pero esconde otro tipo de problemas que es necesario considerar para decidir si, a partir del 1 de Enero de 2014, nuestra empresa decide aplicar el criterio de caja.

En Pymes y Autónomos | ¿En qué se diferencia el criterio de caja del criterio del devengo en la declaración del IVA? Imagen | Akshay Morzeria

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