CNAE e IAE: qué son y en qué se diferencian

CNAE e IAE: qué son y en qué se diferencian
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Aunque son conceptos diferentes, en ocasiones los trabajadores autónomos y los administradores de sociedades suelen confundir el IAE (Impuesto de Actividades Económicas) o la CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), ya sea porque suenan del mismo modo o porque tienen acepciones similares.

En realidad, son enumeraciones diferentes que pueden conducir a equivocaciones si no se conocen sus diferencias. Por eso, a continuación trataremos de explicar ambos conceptos.

Qué es el IAE y para qué se utiliza

El Impuesto de Actividades Económicas (IAE) es un tributo que grava las actividades económicas. En realidad, es un código que se aplican a la actividad que desarrolla un autónomo o una sociedad mercantil, y que determinará el tipo impositivo que se va a aplicar y el régimen de tributación (general, recargo de equivalencia, etc.).

Es decir, el IAE representa la actividad en la que queda encuadrada la empresa, definiendo la actividad como empresarial o profesional, además de determinar si esta queda exenta del IVA o no.

En la práctica, la inmensa mayoría de pymes están exentas del pago del IAE, ya que tal y como establece el artículo 35.4 de la Ley 58/2003 Ley General Tributaria, tan solo las empresas que cumplan con los siguientes criterios tendrán que abonarlo:

  • Aquellas empresas con un volumen de facturación superior al millón de euros.
  • Contribuyentes o personas físicas sujetas al Impuesto de la Renta de no Residentes que operen en España con un establecimiento permanente y que no superen el millón de euros.

En qué consiste el CNAE

La Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) no es un impuesto, sino un código que se utiliza en la vida empresarial de la compañía. Suele reflejarse a efectos de la Seguridad Social, mientras que el IAE se utiliza a efectos estadísticos de la Agencia Tributaria.

Su objetivo es que tanto las empresas, como instituciones financieras, gobiernos, etc., dispongan de datos estadísticos que puedan ser comparables y fiables. Hay que tener en cuenta que el CNAE no tiene por qué coincidir con el IAE, de manera que conviene Es preciso conocer ambos códigos para poder utilizarlos cuando se precisen

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