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El ejemplo Nadal

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¿Nos vale el ejemplo de Rafael Nadal como modelo de gestión de una pyme? Yo creo que sí, basta con analizar su trayectoria para ver cierto paralelismo entre esta y el desarrollo empresarial de un buen proyecto.

Rafa Nadal surgen en el circuito profesional del tenis como un magnífico producto. Condiciones físicas privilegiadas, condiciones psicológicas no menos impresionantes, constante, tenaz, trabajador, todas estas características le llevan al número uno, pero tras alcanzar el éxito viene una fase donde empiezan los problemas.

La sobreactividad le llevan a una fase de agotamiento y problemas físicos, a estos se unen ciertos problemas personales que le hacen caer del número uno al cinco. Sin embargo, lejos de dejarse arrastrar por los problemas, sigue trabajando y su afán de superación le hace volver a ser el campeón de siempre.

¿Cómo asimilamos esta situación al desarrollo empresarial? Primero, está claro, que es muy difícil estar siempre en la cumbre, podemos tener una idea magnífica, hacer un gran proyecto y ponerlo en práctica con un gran éxito, pero llega el momento en que surgen los problemas, competencia de otras empresas que no existían pero que salen al mercado animadas por nuestros resultados, una planificación a corto plazo que se agota y no hay un modelo para sustituirla, etc.

Detectar esta situación, analizar el por qué y buscar las soluciones, puede suponer un paso atrás o un parón en la actividad frenética en la que nos vemos envueltos, pero a veces es necesario retroceder dos pasos para avanzar cinco. Nadal dejó de jugar para recuperarse, ahora planifica mejor a qué torneos acudir y a cuales renunciar, no ha abandonado los aspectos que le dieron el éxito pero ha reformulado el resto de factores que le podrían perjudicar.

A veces el éxito repentino puede coger a la empresa desprevenida, otras veces la empresa, guiada por el afán de vender mucho, está en más mercados de los que puede abarcar o necesita un replanteamiento estratégico para adaptarse a los cambios que la organización debe acometer por la evolución del desarrollo del negocio.

La cuestión es que igual que Nadal ha sabido aprovechar su crisis para fortalecerse y volver con tanta o más fuerza, nosotros, si nos encontramos en una situación parecida, debemos hacer lo mismo. Pararnos, analizar los problemas, buscar la solución, no perder de vista nuestro objetivo ni como alcanzarlo y ser constantes de modo que podamos volver a alcanzar el éxito.

En Pymes y Autónomos | Ante la crisis, sentido común y calma
Imagen | chascow

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