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¿Qué son las facturas proforma y cuándo debemos utilizarlas?

¿Qué son las facturas proforma y cuándo debemos utilizarlas?
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Dentro de la maraña de tipos de factura que están reguladas en España, existe un tipo que tiene unas características especiales debido a su naturaleza comercial y legal. Son las conocidas como facturas proforma, muy habitual entre pymes y autónomos y que, sin embargo, no tiene validez legal ni fiscal.

Las facturas proforma no son más que un documento de compraventa suscrito entre un comprador y un vendedor. Significa un acuerdo entre las dos partes, pero en modo alguno supone un compromiso u obligación de efectuar la transacción. Es decir, no debe ser confundido con una factura tradicional.

Entonces, ¿qué objetivo persigue? Pues ni más ni menos que reflejar en un documento una operación comercial en la que la mercancía no se ha entregado ni tampoco se ha efectuado el pago. Normalmente, las facturas proforma se emiten por empresas exportadoras que habitualmente operan en los mercados internacionales.

¿Qué contiene una factura proforma?

Los elementos de una factura proforma son los mismos que los de una factura ordinaria, es decir, fecha de emisión, tus datos como proveedor, los datos del cliente, descripción de la mercancía, el precio unitario, los impuestos aplicados y los gastos de transporte y seguros, en caso de que existan. La diferencia fundamental entre ellas es que **tiene que llevar en un lugar visible la denominación de proforma, en lugar de factura normal, para evitar confusiones y que no lleva una numeración como tal.

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¿Qué validez jurídica y contable tiene?

La respuesta es ninguna. Su valor es meramente informativo, con la información necesaria para que el intercambio comercial se produzca, obligando a respetar y aceptar las condiciones que incluya dentro del tiempo que indique la factura. No forma parte de la contabilidad de la empresa, al no tratarse de la factura definitiva, ni fiscal, pues el IVA que se indica no tiene por qué ser el que se declara posteriormente. Tampoco puede utilizarse como justificante de pago.

Entonces, ¿cuándo puede utilizarse?

En general, cuando quieras informar a tus clientes sobre los detalles de una factura definitiva. Si el cliente da por bueno los detalles de la factura proforma, puedes convertirla en una factura definitiva. En el comercio internacional, las facturas proforma se utilizan para fijar los términos y condiciones de la relación, a modo de contrato, pero sin detallar (todavía) ninguna operación comercial concreta. En algunos casos, sirve como justificante para pedir la licencia de importación en aduanas o para solicitar un crédito al banco para efectuar esa operación comercial.

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