El teletrabajo no es una medida 'exótica', en Europa se plantean su obligatoriedad

El teletrabajo no es una medida 'exótica', en Europa se plantean su obligatoriedad
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Antes de esta tercera ola de coronavirus, muchos trabajadores vieron cómo eran reclamados por sus empresas. Por lo visto, su trabajo, aunque eficaz, era también necesario ser supervisado por muchos gerentes, poco o nada acostumbrados a no 'controlar' a su plantilla. Después de los malos resultados tras las navidades, en cuanto a contagios, el teletrabajo vuelve con fuerza.

El sentido común y la lógica, nos dicen que mientras que en un empleo sea posible teletrabajar, debe hacerse. ¿Pero debería ser obligatorio trabajar desde casa? En muchos países ya se lo están planteando.

Alemania

Muchos alemanes han pedido una regulación legal sobre el teletrabajo para evitar contagios de coronavirus. Según una encuesta realizada por el instituto de investigación de opinión Civey, por encargo de la revista Der Spiegel, una ligera mayoría de alemanes está a favor de una obligación del teletrabajo en vista de la situación actual de la pandemia.

Aunque políticos verdes y representantes del sector médico han estado pidiendo más teletrabajo, en Alemania muchas personas siguen yendo a trabajar a sus oficinas. Se plantea la posibilidad de multar a las empresas que pudiendo teletrabajar sus empleados les obliguen a acudir.

Francia

Desde el 14 de octubre, todos los empleados de Francia que pueden trabajar desde casa tienen que hacerlo. Bélgica siguió el ejemplo unos días después. La nueva obligación de teletrabajo no se refería tanto al riesgo de contagio en el lugar de trabajo, sino principalmente a viajar en autobuses y trenes abarrotados.

En Francia se hacen excepciones con los arquitectos e ingenieros, que necesitan equipos específicos para su trabajo.

El gobierno quiere un mayor control de las empresas, incluso sin previo aviso. Las multas son altas: las empresas deben pagar hasta 48.000 euros si no permiten a sus empleados hacer teletrabajo, de acuerdo con la normativa.

Escocia y Portugal

Trabajar en casa también es obligatorio en Escocia, desde hace unos días. El teletrabajo, según el gobierno, debería convertirse en la norma, no en la excepción. "Bajo las reglas actuales, se necesita una excusa seria para salir de casa", dijeron las autoridades escocesas tras el endurecimiento de las medidas, que entraron en vigor el sábado (16.01.2021).

En Portugal, trabajar desde casa "siempre que sea posible" es obligatorio desde la semana pasada, sin necesidad de un acuerdo entre el empleado y el empleador.

Los Países Bajos

Antes de la crisis del coronavirus, trabajar desde casa era mucho más común en los Países Bajos que en Alemania. En 2016 entró en vigor la "Ley de trabajo flexible". Sin embargo, no se puede derivar de ello un derecho general al teletrabajo. Esto es porque el empleador también puede rechazar dicha solicitud, pero debe justificarlo por escrito.

A pesar de un posible rechazo de la solicitud, las cifras de teletrabajo allí son muy altas: entre un 45% y un 56% de los empleados holandeses trasladaron sus oficinas a sus casas al comienzo de la pandemia, según RTL Nieuws.

De acuerdo con los expertos, esto también tiene que ver con la cultura corporativa de muchas empresas del país: las jerarquías son planas, se enfocan en la confianza más que en el control.

España

El presentismo, desgraciadamente forma parte de la cultura empresarial de nuestro país. La comunicación es uno de los principales problemas por resolver. El control de las tareas y de cómo trabaja cada usuario en su casa también es otro de ellos.

Muchos creen erróneamente que el trabajador en su casa no ser responsabilizará por cumplir con sus tareas. Mientras no exista un cambio de mentalidad donde cuente la productividad pero a través de las tareas finalizadas y no los horarios, poco habrá que hacer.

Que en los Países Bajos no hayan necesitado que la pandemia llegara para que el teletrabajo formara parte de su forma de trabajar, dice mucho de lo fácil que resulta dar un paso adelante y cambiar sin que la empresa se vea perjudicada, al contrario. Aunque para ello, la conciliación también juega un papel muy importante.

Imagen|Pexels

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