Las PYMES también pueden funcionar como un cártel

Las PYMES también pueden funcionar como un cártel
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Aviso para navegantes, y nunca mejor dicho: las autoescuelas, uno de los negocios PYME por excelencia, también pueden funcionar como un cártel. Así lo ha establecido el Tribunal Galego de Defensa da Competencia (TGDC) que ha impuesto una multa de casi 600.000 euros a la Asociación Provincial de Autoescolas de Pontevedra y a cincuenta autoescuelas del sur de la provincia por pactar precios y socavar la libre competencia.

El reparto de territorios o pactar los precios son acuerdos empresariales ilegales que reciben el nombre de cártel y que, desde siempre, nos había sonado a cosa de grandes multinacionales como las aerolíneas o las petroleras pero resulta que también las PYMES tienen que estar ojo avizor con sus prácticas empresariales.

Concretamente, estas autoescuelas multadas tendrán ahora que afrontar ahora el pago de una sanción millonaria y ser más competitivas en el futuro mediante el abaratamiento de precios, la mejora de la calidad de sus servicios, etc, etc... pero lo más llamativo de esta historia el que el cártel fue promovido por la propia Asociación de autoescuelas con prácticas que se podrían calificar como no demasiado ortodoxas.

Resulta que, según la investigación realizada, se considera probado que fue la propia asociación quien "construyó" el cártel, puesto que en virtud de cierto estudio de mercado realizó "una recomendación colectiva de precios" a sus asociados, con la entrega incluso de un cuadro de tarifas y "visitas" a los propietarios para insistir en la necesidad de respetar las "recomendaciones" de la Asociación.

A la asociación se le impuso una sanción de 75.000 € y el resto se lo reparten 50 academias que siguieron la recomendación y concertaron los precios durante los años 2003, 2004 y 2005 sin que ello (se recoge en la resolución) se pueda explicar por la similitud de costes de las mismas o por las características del mercado.

Seguro que muchos empresarios siguieron las recomendaciones por inercia o por el consabido “ya que lo hacen todos...” para encontrarse al final con una multa importante. La lectura para navegantes es clara: nadar sí pero guardando la ropa. Y es que no siempre hay que ir donde va la gente, Vicente.

Fuente | Faro de Vigo Imagen | País de locos

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