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La veteranía en la empresa, el problema o la solución

La veteranía en la empresa, el problema o la solución
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En el periódico Información del pasado jueves, leíamos que varios médicos iban a ser apartados de su trabajo en el Hospital General por parte de Sanidad, todo ello sin un plan para sustituirlos. Detrás de ese número impersonal se encuentran jefes de servicio como un cardiólogo y un hematólogo de gran prestigio. La veteranía en la empresa pública y privada está más cerca de la solución que del problema.

No obstante, mientras que en otros ámbitos se invita a que el trabajador prolongue su vida profesional hasta los 67 años, en algunos trabajos donde podrían seguir desempeñando su labor, importante labor añadiría yo, son incapacitados para ello puesto que no permiten que superada la barrera de los sesenta y cinco, sigan ejerciendo como médicos.

Esta noticia me lleva a pensar y a reflexionar sobre la figura del veterano. Esa persona que lleva años en la empresa, que conoce su relato, que se encuentra motivado y todavía lleno de ilusión puesto que le gusta lo que hace. Son personas que se sienten útiles, jóvenes y con ganas de demostrar que pueden estar al pie del cañón dando el cien por cien.

Resulta curioso que cuando la esperanza de vida aumenta y la salud lo permite, existen ganas de seguir trabajando pero a estas personas se les diga que es mejor que se marchen a casa. Todas las culturas a lo largo de los siglos han acudido a los mayores para encontrar respuestas y se les ha pagado con respeto. Un respeto ganado a pulso en este caso.

Soy consciente de que muchas personas cuando cumplen la edad reglamentaria para pasar a ser jubilados son felices, se sienten con ganas de vivir esa nueva etapa y se lo han ganado, claro que sí. Pero en otros sectores donde quizás lo físico no sea tan importante y a nivel intelectual sea enriquecedor para la persona, independientemente de la edad, se deberían fijar otros parámetros a la hora de jubilar a personas dispuestas a ofrecer a la sociedad muchas cosas todavía.

En el caso de los médicos, hasta el año pasado si deseaban continuar con su vida laboral podían hacerlo hasta los 70 años, a través de prórrogas que se concedían anualmente. Los sindicatos denuncian esta situación porque se ha tomado sin tener previsto un plan de sustitución de estos médicos, y se teme que muchas plazas se amorticen para ahorrar el dinero de los salarios.

Dejando a un lado si se trata de una medida relacionada con los recortes propios de esta crisis económica que se alarga en el tiempo, lo cierto es que la veteranía es un grado.

En este contexto actual donde la juventud prima sobre la madurez: problemas de paro, de estudios, de becas, etcétera, sería justo recordar que gracias a estas personas que han superado la barrera de los sesenta hemos avanzado en distintos ámbitos y si se encuentran con ánimo y voluntad de seguir en la brecha, no se les debería invitar a jugar a la petanca cuando pueden seguir salvando vidas.

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