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Ikea pide disculpas treinta años después

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Reconozco que la noticia me ha impactado. En general, la compañía sueca tiene una imagen positiva que se ha ido forjando a lo largo de los años y desconocía este pasado. La historia del fundador parece sacada de una película, donde el protagonista lucha desde niño por alcanzar su sueño. De hecho, en la web de Ikea podemos encontrar la proeza de Ingvar Kamprad. Sabemos que otras compañías se han visto implicadas por historias similares, pero pedir disculpas treinta años después por utilizar a presos de Alemania del Este como mano de obra resulta cuanto menos llamativo.

No sé si sirve de algo pedir perdón por un hecho que los actuales responsables desconocían, pero como ejemplo de responsabilidad resulta positivo. Todo comenzó a raíz de una publicación por parte de un medio alemán que acusaba a la empresa sueca de que durante los setenta y ochenta podía haber utilizado prisioneros políticos de Cuba y de la Alemania comunista para fabricar muebles. Se forzó a prisioneros a trabajar para algunos proveedores de Ikea en 1975, según reveló el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Ante todo, disculpas e investigación

La primera decisión por parte de Ikea fue pedir un estudio:

En mayo de 2012 contrataron los servicios de la consultora Ernst & Young "para llevar a cabo una investigación independiente sobre las prácticas de compra en la antigua RDA y en Cuba". Para la investigación se han analizado unas 20.000 páginas de documentos de los archivos internos del Grupo Ikea y 80.000 archivos de la antigua RDA.

Podían haber negado la mayor. Podían simplemente haber pedido disculpas y dar carpetazo al asunto,pero el tema resulta extremadamente delicado y decidieron profundizar en dichas acusaciones que han resultado ser verídicas. El fin de una buena comunicación externa es la transparencia y una empresa como Ikea no puede permitirse que nada salpique esa imagen cercana y positiva que han ido ganándose con el paso de los años.

Aquí podemos encontrar en su sala de prensa, el comunicado donde ofrecen toda la información. De la que eran acusados y todos los datos que han descubierto gracias a la investigación, junto a sus disculpas.

La portavoz de la organización, Jeanette Skjelmose, ha explicado en Berlín que "en el momento actual disponemos de mecanismos muy precisos de control de calidad que incluyen normas éticas de producción, pero estamos hablando de hace 30 años, cuando las empresas no estaban capacitadas para supervisar todos los procesos productivos, sobre todo si estos tenían lugar en otros países".

Cuando el pasado llama a tu empresa

Este asunto que podría haberse resuelto con la investigación y las disculpas por desconocimiento de los actuales responsables, se ha convertido en un serio conflicto entre los dos países: Alemania y Suecia. De hecho, el Presidente de la unión de asociaciones de víctimas de la tiranía comunista (UOKG), Rainer Wagner, pide una indemnización por trabajos forzados por todas las empresas que participaron en los trabajos forzados, una declaración de intenciones puesto que no hablamos de la empresa sueca simplemente.

De hecho los propios implicados también han declarado: los prisioneros han testificado que, después de ser detenidos por la Stasi y sin juicio previo, fueron recluidos en prisiones desde las que eran transportados diariamente a factorías donde se fabricaban muebles para ensamblar, aunque en la mayor parte de los casos no se les informaba sobre el destino de los muebles.

Más disculpas

Pese a los intentos de IKEA en los años 80 por impedir el uso de presos políticos en la fabricación de sus productos en la RDA, se emplearon presos políticos. Como representante de IKEA en Alemania, ofrezco mis más profundo arrepentimiento a las víctimas", dijo Peter Betzel, director de la empresa en el país.

Puede que todos los pasos dados por la empresa hayan sido correctos, como encargar una investigación interna y pedir disculpas públicamente, pero que el daño está hecho es irremediable. No creo que los consumidores dejen de comprar sus muebles (económicos) por este asunto, pero sí se echa un vistazo tanto a la prensa española, como a la alemana son muchas las opiniones de ciudadanos escandalizados y que rechazan este pasado turbio.

El tiempo dirá si las indemnizaciones llegan a esos "trabajadores" y si con las disculpas no es suficiente y deben dar un giro a su comunicación externa para que este asunto, que les salpica treinta años después, no borre de un plumazo su buena reputación y, sobre todo, lo que más les interesa: sus ventas y confianza por parte de sus clientes.

El Grupo IKEA ha decidido, con el asesoramiento de la organización sindical de la asociación de las víctimas del despotismo comunista ('UOKG' en Alemania), realizar una contribución financiera para su proyecto de investigación científica sobre el trabajo forzoso en la antigua RDA.

La transparencia y el buen hacer debe ser una actitud que no debe bajar la guardia jamás. Nunca se sabe cuando el pasado llamará a tu puerta.

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Imagen|Gerard Stolk (vers l'Avent)

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