En ocasiones anteriores se ha hecho mención a las repercusiones tan nefastas que puede producir en una organización el hecho de actuar con los empleados de una forma autoritaria y extremadamente celosa, en el sentido de fiscalizar constantemente el desempeño de los subordinados.
Los trabajadores que afrontan esta circunstancia por regla general o se enfrentan a ella generando una relación de conflicto, que a larga es sumamente improductiva, o por el contrario, intentan gestionarla, opción mucho más recomendable y productiva, lo que es interesante saber cómo hacerlo.
Es incuestionable que tener a alguien que de manera permanente escrutina el trabajo de uno o indica pormenorizadamente cómo hacer las cosas, acaba por ser frustrante. Para no caer en la frustración es conveniente:
En definitiva, aunque no es fácil de gestionar, este tipo de personas se suelen mover por la propia ansiedad que les produce el desempeño de su cargo por lo que implicarles en nuestro desempeño de manera regular informando periódicamente ayuda a relajar el ambiente de trabajo y disminuir la tensión.
Vía | HBR
Imagen | Milton Jung CBNSP
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