
Mucho se ha hablado de los costes de constitución de una sociedad limitada. A la hora de plantearse si ejercer como autónomo o constituir una S.L, caso típico del profesional que se propone emprender algo, se suele plantear un problema: la manera de capitalizar la sociedad y el desembolso que hay que realizar al constituir una empresa.
Si dejamos aparte los gastos de notaría, registro y gestión sobre los que han corrido ríos de tinta, nos quedaría lo fundamental para la creación de la empresa; la aportación de capital. Si soy autónomo no necesito aportar nada, pero si me constituyo en Sociedad Mercantil, tengo que poner dinero.


