
A veces para intentar vender más, para que nos conozcan o para caer más simpáticos a nuestra clientela, tenemos la genial idea de realizar concursos y de regalar cosas a nuestros clientes. Y esa genial idea, que a priori es más que buena, puede convertirse en una pesadilla de no saber hacerlo bien. Y es que ya que vamos a regalar hagámoslo bien.
Montar un concurso por ejemplo entre nuestros clientes y sortear la tan manida cesta de navidad o una bicicleta o un microondas (o para los más modernos un iPad o demás gadgets), puede ser una gran idea para atraer a clientes y especialmente para fidelizar a los ya existentes, ahora bien no les fallemos.




