
El autónomo trabaja, el empresario trabaja, y el empleado descansa. Esta contundente frase me sirve para poner sobre la mesa el tema de las oportunidades de tomarse unos días de descanso y de reposo cuando lo necesitan los empresarios y los autónomos, y en las mismas posibilidades de los empleados.
Por supuesto no voy a entrar aquí a tratar las posibilidades legales de ponerse enfermo y por ende estar de baja, pues por supuesto la salud humana no sabe en que profesión trabajamos y si nos hemos de poner enfermos nos pondremos igual. Tampoco voy a entrar en la teoría esa que dice que el empresario o el autónomo si no se queda en casa cuando enferma es porque no quiere, aquí voy a entrar a exponer lo que sucede en la práctica.



