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Una de las cuestiones que se ha puesto sobre la mesa en los últimos días, en lo que a las medidas de fomento de empleo que el nuevo Gobierno podría aprobar, es la puesta en marcha de los mini-jobs. Este sistema de mini-empleo, también denominados empleos de escasa importancia, funciona en Alemania desde 2003 y, supuestamente, es una de las recomendaciones que el Banco Central Europeo dió a Zapatero hace meses y que ahora Rajoy podría recuperar.

En Alemania, para estos mini-empleos la remuneración mensual máxima es de 400 euros y, en cuanto a la cotización de estos contratos, el empresario paga el 2% a Hacienda y el 28% a la Seguridad Social. El trabajador puede, voluntariamente, añadir el 4,5% de sus ingresos como complemento de cotización a la Seguridad Social para ampliar las coberturas de jubilación y de IT. El trabajador tiene derecho, igualmente, a vacaciones remuneradas y, por supuesto, éste puede compatibilizar dos o más mini-empleos de manera simultanea.

¿Qué aporta este sistema? Por un lado podría ser una vía de incorporación de los desempleados al mercado de trabajo con un coste reducido para quien contrata pero es de suponer que este sistema sólo funciona con empleo no cualificado.

Por otro lado, cuando parece que la tendencia es ir hacia un modelo de contrato único es un poco incongruente que se introduzca una nueva modalidad que además podría precarizar la condiciones laborales, además en unas condiciones que podrían chocar con el Estatuto de los Trabajadores. Estaríamos pues ante otra solución coyuntural que no serviría para sentar las bases del sistema laboral, sino un parche más para mejorar las estadísticas.

Además esta medida sigue la linea de las anteriores que han fracasado porque parten de la premisa de que las empresas no contratan porque esa contratación es cara, cuando el problema de fondo no es tanto éste como el que la empresas no necesitan trabajadores ante la reducción de la actividad.

Aquí nos situamos en el eterno debate entre los que opinan que fomentando la contratación crecería el consumo y con esto se reactivaría la actividad empresarial, y los que pensamos que para que las acciones han de encaminarse primero hacia esa reactivación y que esto traería como consecuencia una mayor demanda de empleo.

Desde luego yo conozco a muchos más empresarios que han despedido trabajadores y no piensan contratar a más mientras no mejore el negocio que aquellos que realmente necesitan más empleados pero no los contratan porque no les sale rentable.

En Pymes y Autónomos | ¿De qué sirve subvencionar la contratación?
Imagen | dimsis

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