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Fomentar la economía social

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En próximas fecha, el Gobierno se propone regula por primera vez el papel de la Economía Social en España. En este sector se incluyen unas 50.000 empresas, que dan trabajo a 2,3 millones de trabajadores y representa el 10% del PIB. Esta medidas serían pioneras en la UE y supondrían un intento para promover la creación y mantenimiento del empleo alternativo a la empresa tradicional.

El Ejecutivo pretende reconocer el papel de las cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, empresas de inserción social, cofradías de pescadores o mutualidades. El modelo más representativo del sector es la Corporación Mondragón, que es ya una multinacional en numerosos sectores y de la que forman parte empresas como Eroski o Fagor.

Este tipo de empresas compatibilizan la rentabilidad de la empresa con los intereses personales de los que la forman. Su gestión es autónoma, democrática, participativa e independiente de los poderes políticos, todos los trabajadores son socios y, desde el presidente hasta el último empleado, tienen voto.

Es un modelo que puede aumentar la productividad, desde el punto de vista de que el trabajador participar tanto en los beneficios de la empresa como en el desarrollo y gestión de la misma, ya no como una parte más del engranaje si no como un . Es una manera de involucrar al empresario como trabajador y al trabajador como empresario.

Eso sí, desde mi punto de vista, y a pesar del ejemplo que puede suponer la Corporación Mondragón, me parece un modelo de muy difícil gestión cuando el tamaño de la empresa aumenta. Muchas decisiones a tomar en la gestión, en la política comercial o en las inversiones a realizar han de hacerse, por un lado, por personas que tengan los conocimientos suficientes sobre el tema en cuestión y, por otro, en tiempo casi real.

Posponer determinadas acciones hasta su aprobación mayoritaria puede ser un handicap, tanto por la imposibilidad de conseguir un consenso sobre su idoneidad, como por la demora en que este se produzca. Es inevitable la delegación de funciones y responsabilidades de gestión y dirección, no hacerlo supone poner más obstáculos a la, ya de por sí, difícil

Si ya es difícil poner de acuerdo a unos pocos socios sobre las decisiones a tomar o estrategias a seguir en el devenir normal de la actividad empresarial, mucho más lo será en el caso de grandes empresas donde cada empleado tiene voz y voto. Desde mi punto de vista, el capitalismo no es democrático, gestionarlo de manera estrictamente democrática no es rentable, salvo que el tamaño de la empresa sea lo suficientemente pequeño para que sea manejable bajo estos aspectos.

Vía | Expansión En Pymes y Autónomos | Las cooperativas y sociedades laborales como solución ante la crisis empresarial Imagen | joanna8555

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