Julio será el mes en que muchas empresas reciban las ayudas directas, pero será demasiado tarde

Julio será el mes en que muchas empresas reciban las ayudas directas, pero será demasiado tarde
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Ha pasado tanto tiempo desde el anuncio de los 11.000 millones de euros por parte del Gobierno en ayudas para pymes y autónomos especialmente dañados por la crisis del COVID que ya casi ni nos acordamos. El mecanismo de la puesta en marcha ha sido demasiado lento, y finalmente julio será el mes en que muchas empresas reciban las ayudas directas, pero será demasiado tarde.

Porque una ayuda de este tipo, con una finalidad muy concreta anunciada por el propio Gobierno, ayudar a las empresas a iniciar su actividad y que llegaran al verano en la mejor de las condiciones. Pues bien, con el retraso en la concesión de dichas ayudas no se cumple dicho objetivo.

¿Qué implicaciones tiene? Por un lado una escalada de deuda, ya que solo recibían ayudas directas aquellas que tuvieran deudas con proveedores, terceras empresas, suministros o hubieran pedido créditos ICO. Parte de estas deudas se solventarán con estas ayudas lo que inyectará algo de liquidez para que puedan hacer frente a otros pagos.

A su vez, las que tengan un crédito ICO podrán al menos solventar una parte del mismo gracias a las ayudas si se les han concedido. Porque en muchas autonomías todavía se están solicitando y tramitando. Y todos sabemos que la administración es extremadamente lenta en soltar el dinero y muy diligente a la hora de reclamar los pagos.

Pongamos el ejemplo de una empresa de alquiler de vehículos, que cada año tiene que contratar los automóviles que pide para poder alquilar luego a sus clientes. Sin estas ayudas antes del inicio de la temporada seguramente el número de unidades que han podido solicitar es mucho menor. Y en este caso se puede dar la paradoja de que tienen clientes, pero no tienen qué ofrecerles puesto que no han podido renovar su flota.

¿Y cómo llegan las empresas al verano? Pues en la mayoría de los casos rezando para que, especialmente aquellas que dependen del turismo, puedan tener una campaña medianamente normal, que facturen y obtengan beneficios, que les permita aguantar otro año más. Su esperanza está sobre todo en que esta temporada al menos se alargue lo máximo posible.

Las ayudas serán muy importantes para las empresas de grandes ciudades que ven como en verano normalmente sus clientes ser marchan de vacaciones y su actividad baja de forma notable. Aquí si van a tener gran importancia para que puedan aliviar al menos en parte su tesorería.

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