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No a las excusas del mal profesional

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Que las personas vayan de victimas siempre es una de las cosas que más he detestado, tanto en el ámbito personal (por ejemplo las personas que siempre se quejan de la mala suerte que tienen y dicen que por eso no llegan a nada), como en el ámbito profesional (aquellas personas que ponen en el exterior el origen de todos sus males: un empresario explotador, un compañero que les hace la vida imposible, etc., cuando en realidad uno y cada uno de nosotros tenemos dentro nuestro la capacidad y la responsabilidad de superarnos).

Esto que expongo también se podría extrapolar por ejemplo a aquellas empresas que se quejan de que su sector esta mal, de que las ventas han caído o demás lloriqueos por el estilo, pero en este artículo lo quiero centrar en aquellos profesionales que siempre se quejan de que no llegan a más por culpa de los demás. Pobrecitos con lo buenos que son ellos y siempre hay alguien que les pone la soga al cuello para que no se superen. Lamentarse es de perdedores, no superarse es de fracasados.

En algún momento de nuestras vidas todos podemos tener mala suerte en algunos casos o circunstancias, y de buen seguro que no siempre nos “vendrá el viento de cara”, por supuesto que no, y en esos momentos es lógico que lo pasemos mal o que nos lamentemos, pero lo que separa la línea entre el fracaso y el éxito no es nada más que algunos saben capear el temporal y esperar a que amaine el temporal para volver a coger velocidad de crucero, y otros se quedan esperando a que el temporal se les venga encima atemorizados sin saber hacia donde ir.

¿Lo que diferencia a unos y a otros?, que mientras el primero nunca, ni en los malos momentos deja de ser el capitán de su vida, el segundo es incapaz de gobernarse ni en los malos, ni en los buenos momentos. Y lo peor es que la mentalidad del fracasado, la rabia del perdedor intentará creerse y hacer creer que son los elementos los que están en contra de él, que el es un buen chico, que es la vida la que no le deja a tirar adelante, cuando la única verdad es que es él el único incapaz de avanzar, la vida no regala nada, pero no quita oportunidades.

Para resumir, el que no logra un ascenso en su vida, el que sueña con montar un negocio y nunca lo hace, el que siempre dice que mañana será el mejor vendedor y siempre esta en el furgón de cola, aquel oficinista que ve como siendo el adorable y listo (que no inteligente) de la oficina pasan y pasan los años y sigue en la misma mesa de hace muchos años mientras todos se superan, deben empezar a creer en la fuerza de ellos mismos para superarse, los que se sigan lamentando y acusando a la vida de lo mala que es, la vida hará su camino y seguirá en su sitio, y ellos también, seguirán siendo los fracasados o resignados de siempre.

En Pymes y Autónomos | La cultura del fracaso
Imagen | chispita_666

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