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Los negocios turísticos de sol y playa concentran 6 de cada 10 ERTES

Los negocios turísticos de sol y playa concentran 6 de cada 10 ERTES
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No es ningún secreto que en España tenemos una gran dependencia del turismo. Es uno de los sectores estratégicos de nuestro país, especialmente en los meses estivales. Y es esta dependencia excesiva del turismo de sol y playa de muchas empresas las que están sufriendo este año graves problemas. La realidad es que los negocios turísticos de sol y playa concentran 6 de cada 10 ERTES.

Cataluña lidera el ranking con 225.415 ERTE de los que 178.904 eran de fuerza mayor. Le siguen Andalucía, Canarias, Comunidad Valenciana y Baleares con 86.656 de los cuales 80.000 eran de fuerza mayor. Muchos negocios no han llegado a abrir todavía ni lo van a hacer este año. Otros lo hicieron para volver a cerrar poco después.

En algún momento nuestra industria turística tendrá que abrir un debate sobre cómo organizamos la llegada de los turistas. Por un lado la masificación de los meses de julio y agosto hace que los precios se disparen, que aumente el margen de beneficio, pero también provocan problemas estructurales ya que el empleo que generan se reduce en el mejor de los casos a tres o cuatro meses.

Llevamos años hablando de desestacionalización del turismo. Lo complicado es ponerlo en práctica. Porque en lugares que llevan décadas con el mismo modelo, trabajo seis meses y vivo otros seis de lo que he ganado no quieren trabajar con márgenes más ajustados durante el resto del año.

Implica un esfuerzo para reformular la oferta turística y complementaria. En algunos lugares lo han conseguido y tienen a un cliente que busca en el buen tiempo y los inviernos suaves de la costa mediterránea el lugar adecuado para jugar al golf, montar en bicicleta, practicar senderismo, etc. Se trata de un turismo más activo y menos de tumbona y sombrilla.

Es una cuestión estratégica como país, porque implica un empleo más estable, durante muchos más meses del año y dejar de depender del verano. El cambio climático además juega en nuestra contra en este sentido. Las olas de calor estivales hacen menos apetecible ir a lugares del mediterráneo, y sin embargo los inviernos más suaves facilitan realizar muchas más actividades al aire libre.

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