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La vida sigue, hoy: marcas blancas

La vida sigue, hoy: marcas blancas
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Bien, seguimos aquí. Al parecer ningún piquete consiguió su objetivo de parar por completo el país. Y por lo que veo tampoco ha existido un gran cambio social. Al despertar todo seguía igual, los ricos seguían siendo ricos y los pobres seguían siendo pobres, y no se, pero me parece que la realidad va a seguir siendo la misma. Y también me parece que hoy el trabajador va a volver al trabajo con las mismas condiciones que anteayer, y que el empresario podrá abrir sus persianas, eso sí con algunas perdidas de más. Pero bien ya termino la gran actuación, la gran obra para deguste de ellos mismos que fue la huelga, así que hoy cambiemos de tercio, hoy hablemos de las marcas blancas.

Hace tiempo que en muchos ámbitos están adquiriendo cierto auge las marcas blancas, especialmente en el ámbito de la alimentación, incluso en algunos casos llegando a desbancar a las marcas líderes. O dicho de otra forma, a las marcas “de toda la vida”. Y entonces esto nos despierta algunas preguntas, ¿es una nueva realidad que ha llegado para quedarse?, ¿o simplemente es una realidad coyuntural que cuando pase la crisis se evaporará?, un poco de todo, veámoslo.

Primero cabe decir que personalmente no me gusta hablar de marcas blancas, si por marcas blancas se pretende transmitir la idea de que es un producto sin marca. No existe un producto sin marca, simplemente es un producto no fabricado por los fabricantes “habituales” en el sector y es fabricado por el propio distribuidor, por la propia cadena o enseña de alimentación si hablamos de ese sector. Mejor dicho, es un producto fabricado (a priori por un fabricante distinto a los demás) y al producto fabricado se le pone la marca del distribuidor en cuestión (que no tiene que ser obligatoriamente el nombre de la cadena).

Una vez situados, decir que yo siempre había sido muy critico con estás marcas, pues consideraba que una marca de calidad no era precisamente ninguna marca blanca, y las detestaba. Hoy no soy partidario en principio de estas marcas, pero es cierto que en la actualidad las veo algo diferentes. No las adquiero casi nunca, pero ya no son para mi solo “malas marcas”, simplemente son marcas de bajo coste que en general no me pueden gustar, pero que incluso en algunos casos y según a que cadena pertenecen pueden darme cierta fiabilidad.

Y es que en la actualidad decir que estas marcas son más baratas porque son de peores productos o porque gastan menos en publicidad, es una realidad parcial. Es decir en muchos casos sí que será así, pero en muchos otros simplemente son marcas de una determinada calidad por el precio al que se ofrecen y tendrán su público, al que incluso llegan ya por los medios de publicidad habituales “al uso” de cualquier otra marca.

¿Y cual es el futuro de estas enseñas?, personalmente creo, que son marcas que han llegado para quedarse, y que simplemente se convertirán (de no haberse convertido ya) en simplemente unas marcas más que competirán por un público que demande productos más baratos que es lo que ellas por lo general ofrecen. Ahora bien, también creo que cuando la situación económica mejore, la compra se volverá a realizar de mejores productos llenando nuevamente las cestas de los que ahora no la pueden llenar con los productos más caros. Y no es cuestión de marcas, simplemente es que quien puede comer pata negra, intenta evitar comerse las sobras del jamón.

En Pymes y Autónomos | Cada vez que compramos marca blanca, Dios mata un gatito
Imagen | CommandZed

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