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Satisfacción laboral: Locke contra Lawler

Satisfacción laboral: Locke contra Lawler
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Dos teorías en torno a la psique del empleado y los orígenes de la satisfacción en el trabajo han marcado la actual concepción de dicho termino. Locke y Lawler tienen interesantes teorías al respecto pero pese a las similitudes existe una diferencia que aún divide a muchos teóricos.

¿Nos comparamos con los demás o con nuestras propias aspiraciones? Antes de dar mi opinión y entrar en combate voy a explicar rápidamente las teorías para aquellos que no las conozcan.

La teoría de Lawler sostiene que la satisfacción laboral es efecto del trabajo eficiente y no la causa del mismo. Con esta concepción pone de manifiesto la importancia de perseguir la satisfacción del empleado como medio para lograr mejores resultados y agilizar las organizaciones. Los empleados trabajamos en pro de unos resultados económicos y psicológicos (extrínsecos e intrínsecos). Es lo que nos hace avanzar y trabajar día a día. Ahora bien, dichas recompensas de por sí no marcan la satisfacción pues en la mente humana juegan muchas variables distintas que moldean la moral y la motivación.

Según ambos autores, los trabajadores realizamos una comparación entre dos factores subjetivamente influenciados. Lawler y Locke opinan que el primero (llamémosle A) parte de la comparación que se produce entre lo que recibimos (No solo económicamente pues también entran los factores intrínsecos) y los resultados que obtenemos en nuestro trabajo.

Las diferencias entre los autores se producen al hablar del segundo factor (de comparación) pues mientras uno defiende la teoría de la equidad (comparamos nuestro factor A con el de los demás compañeros de nuestro rango , que sería “B” ) Locke piensa que lo enfrentamos a nuestros deseos y aspiraciones. Lo he expresado en la siguiente imagen como perfiles más que como teorías, después diré por qué:

cuadro

La teoría de Locke a priori me parece más cercana a la realidad pues la insatisfacción puede surgir aunque cobremos y tengamos las mismas ventajas que nuestros compañeros si realmente no hemos alcanzado nuestro objetivo psicológico. No obstante y llegados a este punto, también he conocido personas de perfil Lawler, lo cual no resulta complicado de observar en cualquier empresa.

Sin duda opino que ambas teorías deberían convivir en un mismo modelo en el que las características psicológicas determinen a qué modelo pertenece cada uno y así poder buscar la satisfacción laboral (siempre y cuando esto sea posible) según el perfil de cada persona. Puede que todo esté relacionado con el “locus de control” del sujeto.

Deseo mostrar estos dos perfiles para la reflexión. ¿Y tú eres Locke o Lawler? Yo me considero del perfil Locke pues mi satisfacción depende de la lucha interna contra mis propias aspiraciones. ¿Alquien reconocería tener perfil Lawler o nos cohibiríamos por estar mal visto socialmente?

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