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¿Es posible controlar a los empleados? ¿Y si trabajan desde casa?
Management

¿Es posible controlar a los empleados? ¿Y si trabajan desde casa?

La teoría nos dice que un empleado tiene que producir más de lo que cuesta para la empresa. Genera una plusvalía que es lo que facilita un beneficio a la compañía. Cuanto mayor sea su ratio de benecio-coste más valioso será dicho empleado. Para ello se busca maximizar su productividad, en muchos casos supervisando su trabajo. Pero ¿es posible controlar a los empleados? ¿Y si trabajan en casa?

Lo más habitual en el control de tareas en muchas empresas tiene más que ver con el control de presencia, de las horas que se trabaja. Se asume que si estamos en la oficina "in corpore" estamos trabajando. Las empresas que apuestan por el presentismo ven como muchos empleados llegan pronto pero se van a desayunar, se marchan tarde pero han estado haciendo gestiones personales desde su puesto de trabajo.

No se controla en qué gastamos el tiempo de trabajo

Por lo tanto el control del tiempo o de la presencia en la oficina tampoco es el mejor remedio. ¿Y si trabajan fuera de la oficina? Llevamos años buscando soluciones para ello, que nos permitan saber o monitorizar sin problema qué han estado haciendo o en qué tipo de actividad han llevado a cabo. Algunas de ellas son tan precisas que detectan hasta la cantidad de veces que han movido el ratón en una hora.

El principal problema está en la forma de trabajar o de asignar las tareas en muchas compañías. Y cómo se asigna un tiempo determinado para terminarlas, que por lo general se subestima. Si tenemos tasado el tiempo que tardamos en realizar un trabajo, con una horquilla de variación, al final del día es fácil estimar cuántas deberían estar acabadas.

Hay empleados que son maestros en el arte de parecer que trabajan, no importa si lo hacen en la oficina o desde casa

Pero esto no es tan sencillo. Porque en muchos casos el empleado no hace solo este trabajo. Tiene que comunicarse con clientes, compañeros, etc. Y esto supone una pérdida de este tiempo productivo. Es decir, de las 8 horas de trabajo, nunca estamos todas ellas ejecutando estas tareas asignadas y solo haciendo esto.

Es aquí donde más se puede mejorar la productividad. Ayudar al empleado para que ejecute su trabajo, aquello en lo que es bueno y sabe hacer mejor que nada, el mayor número de horas posibles. Y dedicar menos tiempo a la coordinación del trabajo en grupo, comunicación con clientes, etc. Este trabajo de supervisión y coordinación tendría que estar por encima del que ejecuta las tareas.

El tamaño de la empresa y la productividad

El problema es que en las micropymes y pymes más pequeñas todas estas responsabilidades están muy diluidas. Y esto supone que el control es mucho más complicado al no estar claramente delimitadas las tareas que tiene que realizar cada uno de los miembros del equipo de trabajo.

Por todo esto llevar un control efectivo de un grupo de trabajo no es tan sencillo y muchos acaban por delegar en la autogestión. Lo importante es el resultado final y se asume que si el trabajo se completa y está terminado no importa tanto si hemos llegado antes o después, si hemos estado delante del ordenador sin levantar los ojos de la pantalla o si realizamos jornada continua o si trabajamos desde casa.

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