Pesadilla en la cocina del Cool Palace, Rivas-Vaciamadrid

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Tras un capitulo dedicado a la evolución de antiguos casos, Chicote vuelve al formato clásico, y asistiremos con él a la pesadilla en la cocina del Cool Palace, en Rivas-Vaciamadrid, un restaurantes iraní ubicado en un centro comercial, cuya aspiración era convertirse en la referencia de la comida persa en Europa, con una inversión de un millón de euros. ¿Un despropósito?, desde luego, todo el programa lo es, como podéis comprobarlo aquí.

Una advertencia: tengo la sensación de que este programa comparte con el del Anou el mismo origen, es decir, que no se corresponde a esta temporada, que fue grabado para la segunda y que por algún motivo no se emitió.

¿En qué negocio estás?

Se nos presenta a Farid como un empresario de éxito, que ha montado innumerables Kebabs, y que en un momento dado apuesta por elevar el listón, por montar un restaurante étnico con una fortísima inversión, en el que está fracasando, donde se le ve totalmente ausente. Chicote se pregunta cómo es posible que la misma persona que es incapaz de ejercer de propietario, de liderar el restaurante, haya sido capaz de montar ni un puesto de castañas, ni mucho menos la cadena de Kebabs que comenta.

La respuesta es muy fácil: no son el mismo negocio. Ya me pude contar Chicote qué tienen en común un restaurante, ya sea tradicional, étnico, temático, o lo que sea, con un Kebab o un puesto de perritos calientes. ¿Qué sirven comida ? Sí, pero también el supermercado de la esquina tiene comida preparada y no por eso lo consideramos el mismo negocio.

Farid no tiene ni idea de hostelería, y siendo como es un negocio sumamente complejo, es suicida meterse en una inversión como la citada sin contar con ella. La experiencia del Kebab, incluso la gestión del riesgo de un Kebab, no tiene nada que ver con lo que se ha montado aquí el amigo. Un Kebab no pita y lo cierras con unas perdidas controladas.

Navegando por la red podréis encontrar comentarios en los que se afirma que Farid sigue explotando Kebabs, incluso en el mismo centro comercial donde tiene el negocio del que hablamos. Si os fijas en ningún momento se dice que ha pasado con esos negocios. Uno puede pensar que esos Kebabs han sostenido financieramente el negocio hasta que este no ha dado más de si, lo que en si mismo es un error pasado un tiempo prudencial (y dos años es mucho más que prudencial).

Apostaría dinero a que el rol de Farid en esos Kebabs es básicamente financiero: consigo pasta, monto local, y que este funcione solo, apoyado por la moda y el buen ciclo económico, y a partir de ahí a ordeñarlo todo lo que se pueda. Pero gestionar un monstruo como el Cool Palace, una fiera que se traga 900 euros diarios es mucho más complicado que todo eso.

La financiación externa profesional nos aporta mucho más que dinero

A veces hay bendiciones que se vuelven contra nosotros mismos. Una de ellas es contar con fondos propios o bien con financiación blanda proveniente de amigos, familia, etc. Posiblemente sea más barato, más rápido, más ágil, daremos menos explicaciones...¿menos explicaciones?, ahí puede estar el problema para algunos, en no tener que dar explicaciones.

Cuando acudimos a un banco, a una entidad financiera, si tenemos la suerte de tropezar con profesionales especializados en el área de empresas nos encontraremos con que estos harán de abogado del diablo, con que examinaran nuestro proyecto poniendo todas las pegas del mundo dentro de lo razonable y probable. ¿Quién ha hecho ese trabajo por Farid? Nadie. Esa labor de consultoría gratuita que ejercen las entidades financieras es, con mucha frecuencia, desdeñada por el emprendedor que cree que lo sabe todo, y es incapaz de valorar las criticas externas de un modo positivo, incluso llegando a considerarlas como ataques personales.

Así que dar explicaciones es bueno, especialmente para aquellos que no se hacen las preguntas adecuadas, entre otros motivos debido a que las desconocen. Pero es que además esa financiación externa hace que el fracaso personal pueda limitarse más, y no acabe afectando a nuestro circulo de amistades, a muestra familia, etc,. en definitiva a aquellas personas que forman parte de nuestra red de seguridad, precisamente los que deberían estar ahí para un plan B y que hemos quemado en el plan A.

Más allá de la comida, véndelo todo

Me ha parecido interesante que Chicote haya propuesto a Farid el que se dedique a vender piezas de artesanía, vajillas, telas, que forman parte de la impresionante inversión realizad en el local, y que es totalmente accesorio. Es cierto que estas ventas se realizan en distintos restaurantes, que es trendie el poder llevarte a casa parte de tu experiencia en el restaurante, pero es que además en el caso de Farid eso contribuye a que haga caja, a que recupere parte de esa inversión que le esta matando.

En este sentido, os quiero recordar la entrada dedicada al Vivaldi de Barcelona, otro restaurante con algunos puntos en común con este (por ejemplo la apatía del dueño y su vinculación con una cocina nacional). Os cito un párrafo en concreto:

Al final lo que se trata, en buena medida, es de crear comunidad alrededor del negocio, de desarrollar lazos que hagan que nuestra gente no se deje seducir fácilmente por la competencia, de darles un plus que nos permitan unos márgenes y volúmenes más elevados.

¿Qué quiero decir? Que vender artesanía está bien, pero también se pueden organizar viajes, cursos de lengua, promocionar artistas iraníes, convertirlo en centro cultural de emigrantes de dicha cultura, etc. Todo ello genera ventajas competitivas y flujo de personas, y el flujo de un modo u otro se pude monetizar.

Mima a los profesionales

Creo que es la primera vez que Chicote trabaja mano a mano con un cocinero profesional en el programa, más allá de viejas glorias echadas a perder por cuestiones personales. Parece mentira, he perdido la cuenta del número de programas emitidos, pero hasta este momento no habíamos visto un profesional en los fogones. Y mucho me temo que el panorama en España no anda muy lejos en el día a día, ni en las cocinas, ni en las barras, ni en las salas, ni en muchos negocios. Faltan profesionales.

Por eso, cuando uno tiene la suerte de topar con alguien como Diego lo que hay que hacer es mimarlo, darle su espacio, su rol, y todo ello sin abusar de él, sin echar toda la responsabilidad sobre sus espaldas, que es lo fácil.

Entre nosotros, muy emotivo el momento Karla de "aquí estoy yo" pero es un bluff, al final, el que arrea de verdad en el cierre del programa es el chef. Más allá de lo impostado de la producción, es que no hay nada distinto a Diego donde agarrarse. La pregunta es si van a saber cuidarle y evitar que se acabe quemando en todos los frentes, Me temo que no.

Por cierto, muy interesante lo que hace Chicote al sacar a Diego de la cocina para que vea la sala llena de gente, para que se de cuenta de donde va su trabajo, para que conecte emocionalmente con el negocio. ¿Cuántos profesionales no le ven sentido al día a día de su trabajo?, ¿cuántos son incapaces de entender el valor de sus aportaciones dentro de la maquinaria global de su negocio?

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