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Habemus conferencia, habemus ataque de pánico

Habemus conferencia, habemus ataque de pánico
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No sabes ni cómo pero te han elegido a ti. Sí, tú serás el encargado de defender un proyecto en una conferencia. Llevas varias noches sin dormir, mientras en el trabajo te felicitan tú has perdido hasta el apetito, hay algo que has mantenido oculto: tienes pánico a hablar en público.

Si tuvieran que elegir a la persona más preparada, la que mejor sabe todos los recovecos de la compañía tú serías el primero al que todos mencionarían, pero no saben que detestas ser el centro de atención pero habemus conferencia y no queremos y no va a haber ataque de pánico.

Consejos para antes y después de una conferencia

1.¿Conoces a alguien que haya muerto por impartir una charla?. La respuesta es no. Por lo tanto, tú no vas a ser el primero. Tomarte la situación con humor, aunque sea del negro te hará comprender que viendo las cosas con perspectiva, será un día normal y el sol acabará poniéndose sólo que tú darás una conferencia.

2.Vas a ensayar antes del gran día y eso te hará sentir seguro. El mayor misterio de hablar en público es el ensayo. No te fíes de quien te dice: "Me lo paso bien, no preparo nada, soy espontáneo, la gente se lo pasa bien". El 90% de los casos es mentira. Quien improvisa tiene más posibilidades de meter la pata.

3.Frente al espejo, habla con una sonrisa en los labios. Evidentemente si vas a tratar un tema serio durante la charla, no es cuestión de reír pero una sonrisa siempre es bien recibida y además ayuda a que el tono de voz sea más agradable.

4.La humildad, tu mejor aliada. No lo sabes todo. No eres el mejor. La oratoria no aparece en el diccionario de sinónimos junto a tu nombre. Hablar en público requiere de una gran dosis de humildad, para estar preparado a contestar preguntas que no sabemos, y a cuestiones incluso impertinentes.

5.Combate la pereza y escribe tu discurso. No se trata de rellenar diez páginas con frases y más frases que leerás como si estuvieras en tu casa y sin mirar al público. Es una guía que servirá para que no pierdas el hilo y tu tabla de salvación.

6.Nervios fuera. El nerviosismo es inútil. Los sé, fácil de decir y difícil de llevar a cabo. Pero una ducha relajante por la mañana, una infusión, practicar respiraciones con el diafragma antes de salir a hablar, será bueno para tus nervios y controlarlos y también para tu voz.

7.Al final, se trata de divertirse. De nada sirve que te hayas leído dos manuales, hayas asistido a cursos para hablar en público, si no lo disfrutas, de lo que vas a hablar no te sale de dentro y no lleva tu sello personal, todo será en vano. Se aburrirán y te aburrirás.

Imagen|Pixabay

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